Ciudad de México, 26 de enero de 2026. — La empresa española Cox, especializada en servicios de agua y energía, anunció este lunes que ha asegurado un financiamiento bancario por 2,650 millones de dólares para completar la adquisición de Iberdrola México, operación que amplía de manera sustancial su presencia en el sector energético mexicano.
La financiación, estructurada como un crédito sindicado, fue respaldada por siete bancos internacionales de primer nivel, entre ellos Citi y Goldman Sachs desde Estados Unidos, Barclays y Deutsche Bank por Europa, así como Santander y BBVA desde España, además del Bank of Nova Scotia de Canadá.
Este respaldo de la banca global resalta la confianza del mercado financiero en la estrategia de Cox y su capacidad para ejecutar una de las compras más relevantes en el sector energético de México en los últimos años. El tramo de la operación que no cubre la financiación bancaria será aportado con capital propio de la compañía y fondos de inversores institucionales, como adelantó la empresa durante eventos con accionistas en 2025.
Autorizaciones exprés y calendario de cierre
Cox también informó que recibió todas las autorizaciones regulatorias necesarias en México, incluyendo las de la Comisión Nacional de Energía (CNE) y la Comisión Federal de Competencia Económica (CNA), en tiempos más rápidos de lo habitual. Este avance impulsa el calendario para que la operación se concrete conforme a lo previsto.
Para el presidente ejecutivo de Cox, Enrique Riquelme, esta compra representa un salto estratégico que elevará a la empresa a una posición de mayor tamaño y liderazgo en el mercado eléctrico mexicano, consolidándola como una utility integrada con presencia sólida en generación y suministro de energía.
Un mercado estratégico y una operación con impacto
La adquisición de Iberdrola México —que fue anunciada en julio de 2025 y hace parte de una transacción con un valor total superior a los 4,000 millones de dólares— incluye más de 2,600 megavatios (MW) de capacidad instalada operativa y una cartera de generación de unos 12,000 MW, así como la mayor participación privada del mercado eléctrico mexicano, con aproximadamente 25% de cuota y más de 500 grandes clientes corporativos.
La compra también contempla la integración de cerca de 700 empleados de Iberdrola México al equipo de Cox, lo que podría favorecer la continuidad operativa y el desarrollo de nuevos proyectos en el país.
Este movimiento se da en un contexto donde México ha sido señalado por inversionistas internacionales por su seguridad jurídica y potencial de crecimiento en la demanda de energía, lo que convierte al país en un foco clave de expansión para empresas globales del sector.
¿Qué implicaciones tiene esta operación?
Aunque la noticia ha sido bien recibida por los mercados y la banca internacional, el incremento de la participación de una utility extranjera en el mercado energético mexicano abre preguntas importantes sobre la competencia, la soberanía energética y el impacto en precios y servicios para consumidores finales.
Especialistas advierten que, si bien la inversión extranjera puede traer tecnología, financiamiento y eficiencia operativa, también existe el riesgo de que grandes conglomerados consoliden demasiado poder dentro de sectores clave como la energía, lo que podría reducir el espacio para empresas locales y limitar opciones para los ciudadanos y pequeñas industrias.
Además, la operación se produce en un escenario donde el sector energético nacional ha estado bajo debate político sobre regulación, participación privada y estrategia de transición energética, lo que añade un matiz de discusión pública sobre cómo deben equilibrarse los intereses privados con los objetivos de soberanía y desarrollo sustentable.
Un paso más en la estrategia de Cox
Más allá de esta compra, Cox ha mostrado un interés sostenido en expandir su negocio en México, incluso con alianzas para desarrollar proyectos de energía renovable en el país. Esto indica que la operación con Iberdrola podría ser apenas el inicio de una presencia corporativa más profunda en el mercado mexicano de energía y soluciones hídricas.
En resumen, la confirmación de la financiación por parte de Cox no solo impulsa la culminación de una de las transacciones energéticas más importantes en México de los últimos años, sino que también plantea un escenario de retos y oportunidades para el futuro del sector energético mexicano en medio de la entrada de capital extranjero y de las actuales discusiones regulatorias.







