Por: Redacción El Censal | Xalapa, Veracruz | 13 de marzo 2026
Veracruz llegó a 2026 con una señal que los mercados sí leen: un mejor perfil financiero. En menos de un año, el estado consiguió una cadena de mejoras y ratificaciones por parte de calificadoras, mientras redujo parte de su carga financiera y mantuvo resultados operativos que hoy son observados con más atención por bancos, inversionistas y proveedores de largo plazo. La lectura no es menor en una entidad con peso logístico, portuario e industrial como Veracruz.
El dato duro más claro en documentos oficiales es este: la deuda directa del estado pasó de 46,540.1 millones de pesos al cierre de 2024 a 45,727.7 millones al cierre de 2025, de acuerdo con los informes trimestrales de finanzas publicados por la administración estatal. En paralelo, la propia Secretaría de Finanzas y Planeación reportó que el pasivo total e histórico del estado bajó de 119 mil millones a 69 mil millones de pesos, una reducción cercana al 42%, aunque esa cifra amplia incluye no solo deuda bancaria, sino también otros pasivos y adeudos heredados.
La mejora no se quedó en el discurso oficial. Fitch modificó en febrero de 2025 la perspectiva de Veracruz a positiva desde estable, y en septiembre elevó la calificación nacional de largo plazo del estado a A(mex) con perspectiva estable. En su evaluación, la firma apuntó a una expectativa de balance operativo promedio de 10,209 millones de pesos entre 2025 y 2029, equivalente a 7.2% de los ingresos operativos, una señal de mayor fortaleza para enfrentar deuda, gasto e inversión.
A esa ruta se sumó HR Ratings, que en junio de 2025 elevó la nota del gobierno de Veracruz a HR A con perspectiva estable. La agencia señaló además que el estado no había recurrido a financiamiento de corto plazo desde el cierre de 2022, un punto relevante porque reduce presión de liquidez y mejora la lectura sobre disciplina presupuestal.
Después vino Moody’s Local México, que en septiembre de 2025 subió la calificación de emisor de largo plazo de Veracruz a A.mx desde A-.mx y cambió la perspectiva a estable. Moody’s atribuyó la decisión a resultados operativos y financieros consistentemente positivos, mejora continua en liquidez y a la fortaleza de una economía regional diversificada, aunque también advirtió que persisten retos estructurales, entre ellos los pasivos pensionarios y adeudos históricos con organismos federales.
Ese último punto importa. Parte del saneamiento financiero de Veracruz se ha apoyado en la reducción de adeudos con el SAT y el ISSSTE, dos focos que durante años afectaron la caja estatal. La propia información oficial del estado y los reportes citados por las calificadoras vinculan la mejora del perfil crediticio con ese ajuste de pasivos. En la comparecencia de Sefiplan se informó, por ejemplo, que la deuda bancaria se redujo de 47,774 millones a 45,970 millones de pesos, mientras Fitch destacó una disminución relevante en adeudos con autoridades federales.
¿Por qué esto sí puede ser una noticia positiva para Veracruz, sin caer en propaganda? Porque una mejor nota crediticia suele traducirse en tres efectos prácticos: menor percepción de riesgo, mejores condiciones de financiamiento y más margen para gasto de capital. En un estado con puertos, corredores industriales y expectativa de captación de inversión ligada a manufactura, logística y cadenas de suministro, tener finanzas más ordenadas ayuda a que proyectos públicos y privados enfrenten menos ruido financiero. La propia plataforma federal para inversionistas ubica a Veracruz dentro del mapa de promoción e incentivos vinculados al sur-sureste y al Corredor Interoceánico.
También hay un componente de timing. Aunque el ITAEE de Veracruz mostró debilidad en parte de 2025 —con una caída anual de 1.0% en el tercer trimestre, según INEGI—, la mejora financiera le da al estado una base más sólida para navegar un entorno económico menos dinámico. Es decir, el saneamiento no garantiza crecimiento por sí solo, pero sí reduce vulnerabilidades y mejora la capacidad de reacción ante ciclos adversos.
En el Sistema de Alertas de la Secretaría de Hacienda, Veracruz apareció en 2025 con un indicador de 60.2% en deuda y obligaciones sobre ingresos de libre disposición, todavía por encima de entidades menos apalancadas, pero mejor que registros más altos observados en años previos. En otras palabras, el estado no salió del radar del endeudamiento, pero hoy se mueve con una hoja financiera más creíble que la que arrastró durante buena parte de la última década.
Para la economía veracruzana, ese cambio pesa más de lo que parece: cuando un estado ordena sus cuentas, no solo mejora su relación con bancos y calificadoras; también mejora la certidumbre con la que operan constructoras, contratistas, proveedores, desarrolladores logísticos e inversionistas que evalúan instalarse o expandirse en la entidad. En Veracruz, donde la competitividad depende tanto de infraestructura como de confianza, esa señal empieza a volverse un activo económico por sí mismo.

