Por: Redacción El Censal | Xalapa, Veracruz | 23 de febrero de 2026
El abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) —uno de los grupos criminales más influyentes y violentos de México— ha desatado una ola de violencia, bloqueos carreteros, quema de vehículos y suspensión de actividades en múltiples estados, desde Jalisco hasta Veracruz y Tamaulipas, con impactos económicos inmediatos y potenciales secuelas que pueden revertir años de crecimiento local y nacional.
Las reacciones delictivas a la caída del capo en un operativo militar en Tapalpa, Jalisco, desencadenaron narcobloqueos en carreteras, incendios en centros comerciales, y cancelaciones de vuelos en aeropuertos regionales, lo que ha paralizado sectores clave como transporte, turismo y comercio informal.
Caos económico inmediato y cifras preliminares
Datos oficiales y estimaciones de organizaciones internacionales sobre el impacto de la violencia sugieren que la inseguridad le ha costado a México en años recientes hasta 4.5 billones de pesos (aprox. $230,000 millones de dólares) en pérdidas de productividad, menores inversiones y gastos en seguridad pública. Aunque estos datos agregan múltiples causas, sirven como referencia para proyectar el impacto del caos actual tras la muerte de El Mencho.
Analistas económicos que modelan escenarios de crisis violentas estiman que el brote de desorden puede traducirse en:
- Pérdida de más de 0.3 % del PIB nacional en el corto plazo (equivalente a ~US$6,000 millones) si la violencia se extiende más de dos semanas.
- Caídas de hasta 40 % en la ocupación temporal de comercios formales en estados afectados, según patrones observados en crisis de seguridad anteriores.
- Reducciones de visitantes y consumo en sectores turísticos clave —como Puerto Vallarta y Guadalajara— de 25–50 % durante la temporada, afectando cientos de miles de empleos directos e indirectos.
Para un estado con actividades industriales y turísticas como Veracruz, la interrupción de cadenas de suministro y logística terrestre —especialmente si persisten bloqueos carreteros— podría significar caídas de hasta 15 % en movimiento de mercancías por tierra en la primera semana, golpeando a exportadores e importadores que dependen de rutas federales.
Efectos sociales y laborales colaterales
La evidencia económica más reciente sobre lugares fuertemente afectados por crimen organizado muestra que choques de esta naturaleza reducen empleos formales, incrementan informalidad laboral y disminuyen la atracción de inversiones externas. Un análisis académico del Banco de México sobre el impacto de detenciones de líderes criminales indica que, tras tales eventos, el empleo formal tiende a contraerse y las empresas más jóvenes o pequeñas enfrentan tasas de cierre mayores.
Estos mecanismos sugieren que el caos armado actual puede resultar en meses de menor actividad empresarial en zonas inseguras, con un traslado de trabajadores hacia mercados informales y una caída de salarios reales.
Reacción empresarial y riesgos financieros
La iniciativa privada mexicana ha manifestado su preocupación por la violencia generada tras la muerte de El Mencho, advirtiendo sobre impactos en bancos y negocios, y subrayando que la incertidumbre puede frenar decisiones de inversión, créditos y expansión de operaciones, particularmente en micro, pequeñas y medianas empresas.
Un riesgo sistémico para la economía nacional
La combinación de costos directos (daños, cierres, inseguridad) e indirectos (menor inversión, cambio en patrones de consumo, aumento en gasto público en seguridad) podría traducirse en pérdidas acumuladas que, en un escenario moderado, superen US$40,000 millones (≈900,000 millones de pesos) durante el próximo año, de acuerdo con proyecciones basadas en modelos de impacto de violencia aplicados en economías comparables.
Mientras el Gobierno federal y los sectores productivos evalúan medidas para contener el efecto económico de una escalada prolongada, la estabilidad de importantes estados como Veracruz será clave para evitar un efecto dominó que retrase la recuperación económica nacional.






