Por: Redacción El Censal |Ciudad de México, México | 23 de abril de 2026
La inflación en México se ubicó en 4.53% anual durante la primera quincena de abril de 2026, mostrando una ligera desaceleración respecto a marzo, pero aún por encima del objetivo del Banco de México, impulsada principalmente por el encarecimiento de productos básicos como el jitomate y los chiles.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el Índice Nacional de Precios al Consumidor registró un incremento quincenal de 0.11%, reflejando presiones persistentes en el costo de vida, especialmente en alimentos.
El principal motor de esta inflación se encuentra en el componente no subyacente, particularmente en los productos agropecuarios. Durante este periodo, los precios de frutas y verduras aumentaron alrededor de 4.29% quincenal, destacando alzas significativas en productos esenciales para la dieta mexicana.
Entre los productos que más impactaron al bolsillo destacan el jitomate, con un incremento de 24.37%, el chile serrano con 21.94% y el chile poblano con 22.63%, evidenciando la presión directa sobre la canasta básica.
Aunque la inflación general mostró una moderación frente al 4.59% registrado en marzo, el nivel actual se mantiene por encima del rango objetivo de estabilidad de precios del banco central, fijado en 3% ±1 punto porcentual, lo que genera incertidumbre sobre la política monetaria en los próximos meses.
En contraste, algunos factores ayudaron a contener el alza inflacionaria. La reducción en tarifas eléctricas en ciertas regiones y la disminución en algunos productos agrícolas amortiguaron parcialmente el impacto, aunque no fueron suficientes para revertir la presión en alimentos.
Desde una perspectiva económica, el comportamiento de la inflación refleja un fenómeno estructural: los precios de alimentos continúan creciendo por encima del promedio general. En meses recientes, este rubro ha registrado incrementos superiores al 6% anual, lo que indica una presión constante en el consumo básico de los hogares mexicanos.
Este escenario tiene implicaciones directas en el poder adquisitivo. El encarecimiento de productos como jitomate, chiles y cebolla afecta de manera desproporcionada a los hogares de menores ingresos, donde el gasto en alimentos representa una mayor proporción del ingreso total.
Además, factores externos como tensiones internacionales, costos logísticos y condiciones climáticas han influido en la volatilidad de precios agrícolas, reforzando la presión inflacionaria en el corto plazo.
En este contexto, el Banco de México enfrenta un entorno complejo para la toma de decisiones. Si bien la inflación muestra señales de desaceleración, su persistencia por encima del objetivo podría limitar recortes adicionales en tasas de interés y mantener una postura cautelosa en política monetaria.
Así, la inflación de 4.53% en abril confirma una tendencia de moderación, pero también evidencia que los alimentos continúan siendo el principal desafío para la estabilidad de precios en México, con efectos directos en el consumo, la economía familiar y el ritmo de crecimiento del país.

