Ciudad de México, 27 de enero de 2026. — Petróleos Mexicanos (Pemex) retiró de su calendario el envío de un cargamento de petróleo crudo que tenía programado para ser entregado en enero de 2026 a Cuba, una decisión que marca un cambio importante en la política energética hacia la isla caribeña y que se produce en medio de presiones diplomáticas de Estados Unidos y un contexto internacional volátil.
De acuerdo con documentos internos consultados por Bloomberg, el embarque —que estaba programado para cargarse a mediados de enero a bordo del buque Swift Galaxy y arribar a territorio cubano antes de que concluya el mes— fue eliminado del calendario de exportaciones de Pemex sin explicación oficial.
Sheinbaum defiende decisión como soberana
Durante la conferencia matutina de este martes, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo confirmó que la suspensión del envío se trató de “una decisión soberana” tomada por Pemex, que tiene autonomía para definir cuándo y cómo realiza sus entregas de crudo, incluso cuando estas se realizan bajo acuerdos contractuales o por razones humanitarias.
Sheinbaum subrayó que México ha apoyado históricamente a Cuba —que enfrenta una crisis energética prolongada debido al embargo estadounidense y a la caída de suministros desde Venezuela—, pero evitó precisar si los envíos podrían reanudarse más adelante o bajo qué condiciones.
“No garantizó que las entregas de crudo vayan a renovarse, pero dijo que en caso de que continúe se informará”, indicó la mandataria sin dar fechas concretas.
Un cambio en un contexto de presión internacional
La cancelación del embarque se produce en un momento de tensiones crecientes entre México, Cuba y Estados Unidos. La administración del presidente Donald Trump ha incrementado su presión política hacia La Habana, llegando incluso a publicar mensajes en redes sociales donde afirmaba que “no habrá más petróleo ni dinero para Cuba” si no se alcanzan acuerdos políticos.
Expertos en relaciones internacionales señalan que el retiro del envío del calendario de Pemex puede ser una señal de que estas presiones externas empiezan a influir en decisiones de política energética y diplomática. Aunque el gobierno mexicano insiste en que la medida es soberana, la ausencia de una explicación clara alimenta especulaciones sobre posibles concesiones estratégicas ante Estados Unidos.
México y Cuba: una relación energética sensible
Desde 2023, México había mantenido envíos regulares de petróleo a Cuba, una política que se intensificó tras la caída de los suministros venezolanos, que históricamente habían sido la principal fuente de hidrocarburos para la isla. Durante 2025, Pemex envió un promedio cercano a 20 000 barriles diarios de crudo y derivados a Cuba, según datos de agencias financieras.
Estos envíos, que han sido presentados por el gobierno mexicano como solidaridad histórica y apoyo humanitario, se han convertido en un tema delicado debido a la combinación de factores económicos, políticos y geopolíticos que envuelven las relaciones trilaterales entre México, Cuba y Estados Unidos.
Debate público y futuro incierto
La decisión de suspender el envío ha abierto un debate sobre soberanía energética, compromiso humanitario y estrategia internacional. Sectores críticos dentro de México argumentan que depender de decisiones internas sin mayor transparencia para sostener envíos hacia un país con un sistema político autoritario puede generar riesgos diplomáticos y económicos para México. Otros defienden la medida como una actuación responsable en un entorno de presión externa y riesgo de sanciones.
Por ahora, la pregunta que queda en el aire es cuál será el nuevo rumbo de los envíos energéticos mexicanos a Cuba y si este cambio refleja una simple pausa logística o un ajuste más profundo en la política exterior y energética de México en 2026.







