Ciudad de México, 27 de enero de 2026. — La Comisión Nacional Antimonopolio (CNA) enfrenta uno de sus primeros desafíos importantes desde su entrada en funciones: la regulación del mercado del autotransporte de pasajeros en autobús, un sector que ha sido ampliamente cuestionado por su alta concentración y barreras a la competencia. Expertos advierten que este caso será una auténtica “prueba de fuego” para la autoridad antimonopolio recién creada.
Un mercado dominado por pocos jugadores
Según especialistas en competencia económica, el mercado federal de autobuses en México está dominado por un puñado de grandes empresas, lo que limita las opciones para los usuarios y puede traducirse en precios más altos y menor innovación. Investigaciones previas de la extinta Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) detectaron sociedades y relaciones cruzadas entre competidores como Grupo ADO, Estrella Roja, Estrella Blanca, IAMSA y otras, que podrían estar generando barreras a la libre concurrencia.
Estas estructuras de mercado generan preocupación porque reducen la rivalidad típica de economías competitivas, lo que puede afectar directamente los precios del servicio y la calidad ofrecida a millones de pasajeros que, históricamente, han utilizado este medio de transporte con mayor frecuencia que alternativas como ferrocarril o aéreo.
La nueva CNA: autoridad con facultades ampliadas
La CNA, que sustituye a la Cofece como organismo encargado de vigilar la competencia en todos los mercados —incluyendo transporte, telecomunicaciones y otros— fue establecida como parte de una reforma a la Ley Federal de Competencia Económica que entró en vigor en 2025. Esta nueva estructura está diseñada para tener más herramientas investigativas, plazos más ágiles y sanciones más severas para prácticas anticompetitivas, aunque ahora depende de la Secretaría de Economía como organismo descentralizado con autonomía técnica y operativa.
Especialistas señalan que la independencia técnica y operativa de la CNA será puesta a prueba en este caso, ya que los grandes grupos transportistas han operado durante décadas con poca presión competitiva, y ahora las reglas del juego podrían cambiar si se demuestra que existen barreras regulatorias o acuerdos que dificultan la entrada de nuevos participantes.
Barreras regulatorias y retos de mercado
Desde hace años, estudios de la Cofece identificaron obstáculos estructurales que inhiben la competencia en el mercado de autobuses: desde reglas de acceso a terminales, permisos discrecionales para rutas, hasta la existencia de vínculos entre los principales actores, lo que puede facilitar prácticas anticompetitivas.
Estos hallazgos sugieren que el problema no solo es económico, sino también regulatorio, y que cualquier avance significativo requerirá no solo acción de la CNA, sino una revisión integral del marco normativo que rige el transporte federal de pasajeros para fomentar su apertura y dinamismo.
¿Qué está en juego para los usuarios?
El transporte por autobús es vital para la movilidad de los mexicanos: representa una de las formas más utilizadas para viajar entre estados, por trabajo, estudios o turismo. Un mercado poco competitivo implica que las tarifas sean más altas, la calidad del servicio menor y las opciones limitadas para los usuarios, especialmente en regiones donde las grandes empresas tienen prácticamente el control total de las rutas principales.
La aplicación efectiva de la regulación antimonopolio podría traducirse en más opciones de rutas, precios más accesibles y mejores condiciones de servicio, lo que beneficiaría a millones de familias mexicanas. Sin embargo, esto dependerá de que la CNA actúe con criterios técnicos, transparencia y firmeza —y no solo como un órgano simbólico— en sus decisiones y recomendaciones regulatorias.
Un desafío con impacto amplio
El caso del mercado de autobuses llega en un momento crucial para la CNA, que también tiene en sus manos otros temas relevantes de competencia —como la revisión de grandes fusiones empresariales y la supervisión de mercados sensibles como telecomunicaciones o alimentos básicos— lo que podría definir la confianza de consumidores y empresas en un marco competitivo más justo y eficiente.
Este capítulo pone en el centro del debate no sólo la regulación del transporte terrestre, sino también la capacidad de las autoridades mexicanas para garantizar mercados más abiertos, equitativos y orientados al beneficio de los consumidores en distintos sectores estratégicos.







