Por: Redacción El Censal | Lima, Perú | 18 de Febrero 2026
En una nueva sacudida política, el Congreso de la República de Perú votó este martes 17 de febrero para destituir al presidente interino José Jerí, apenas cuatro meses después de haber asumido el cargo.
Con 75 votos a favor, 24 en contra y 3 abstenciones, los legisladores aprobaron la moción de censura impulsada por múltiples bancadas, principalmente debido a una investigación fiscal por presunta corrupción y tráfico de influencias que involucra reuniones no registradas con empresarios chinos.
¿Qué motivó la destitución?
El proceso de destitución se aceleró tras denuncias y evidencia sobre citas que Jerí sostuvo con dos empresarios chinos, Zhihua Yang y Ji Wu Xiaodong, que no fueron reportadas oficialmente y detonaron una investigación preliminar por parte de la Fiscalía peruana.
Paralelamente, su gestión fue cuestionada por su incapacidad para lidiar con la grave crisis de inseguridad ciudadana, un tema que ha sido recurrente en el debate político durante el último año.
Un mandato breve y turbulento
Jerí, de 39 años, había asumido la presidencia el 10 de octubre de 2025, luego de que la entonces mandataria Dina Boluarte fuese también destituida por el Congreso ante la percepción de ineficacia frente a la escalada delictiva.
Su mandato, de carácter transitorio, estaba destinado a durar hasta la toma de posesión del nuevo presidente electo, prevista para el 28 de julio de 2026, tras las elecciones generales programadas para el 12 de abril. Sin embargo, las acusaciones y la falta de respaldo político precipitaron su salida antes de ese plazo.
Consecuencias para la política peruana
La destitución de Jerí marca otro episodio de inestabilidad institucional en Perú, que ha visto ocho cambios de presidente o jefes de Estado en menos de una década. Este fenómeno refleja la profunda fragmentación política y el papel dominante del Congreso en la sucesión del Ejecutivo.
Tras la caída de Jerí, el Congreso deberá elegir a un nuevo presidente interino que dirija al país hasta la transición postelectoral. La incertidumbre política se intensifica en un momento en que la ciudadanía exige soluciones concretas a temas como la seguridad, la corrupción y la confianza en las instituciones.







