Ciudad de México; 12 de enero de 2026.- Las tensiones internas en Red Bull Racing y el supuesto favoritismo hacia Max Verstappen volvieron al centro del debate en la Fórmula 1, luego de que un expiloto de la categoría señalara que Sergio “Checo” Pérez no tenía posibilidades reales de ganar dentro de la escudería, al considerar que el equipo estaba claramente estructurado en torno al piloto neerlandés.
Las declaraciones se producen tras la salida de Pérez de Red Bull y han generado reacciones divididas entre aficionados y analistas del automovilismo. De acuerdo con esta postura, el piloto mexicano enfrentó un entorno donde las decisiones estratégicas, el desarrollo del monoplaza y la prioridad operativa estaban orientadas a Verstappen, lo que habría limitado de manera significativa su margen de competencia interna.
Durante las temporadas en las que compartieron equipo, Checo Pérez logró resultados destacados, incluido un subcampeonato mundial, aunque su desempeño fue constantemente comparado con el del tetracampeón del mundo. Analistas recuerdan que Red Bull, como otros equipos dominantes en la Fórmula 1, ha operado históricamente bajo un esquema de piloto principal, lo que refuerza jerarquías claras dentro del garaje.
Opiniones encontradas en la Fórmula 1
Algunos expertos consideran que las críticas hacia Pérez buscan explicar su irregularidad en las últimas campañas, argumentando que el mexicano no logró adaptarse por completo a un auto diseñado para el estilo de conducción de Verstappen. Otros, en cambio, sostienen que las declaraciones reflejan una realidad estructural del equipo, donde competir en igualdad de condiciones era prácticamente imposible.
El propio Checo Pérez ha reconocido en entrevistas previas que ser compañero de Verstappen representó una de las experiencias más exigentes de su carrera, debido a la presión constante y a la dificultad de cumplir con expectativas que, en muchos casos, parecían inalcanzables.
Nuevo capítulo en la carrera de Checo Pérez
Tras su salida de Red Bull, Pérez se prepara para una nueva etapa en la Fórmula 1, con el objetivo de demostrar que aún puede competir al más alto nivel en un entorno distinto. Su experiencia en una de las escuderías más dominantes de la era reciente se mantiene como un punto clave en su trayectoria, aunque también ha dejado abiertas preguntas sobre la equidad competitiva dentro de los grandes equipos.
El debate sobre si Checo Pérez fue realmente “el problema” o si el favoritismo interno marcó su paso por Red Bull sigue abierto, alimentando una discusión más amplia sobre las jerarquías, la presión y la política interna en la Fórmula 1 moderna.







