Gobierno de Veracruz presenta cartelera de Cumbre Tajín 2026; derrama económica estimada: $520 millones en Papantla y el Totonacapan

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Por: Redacción El Censal | Xalapa, Veracruz | 27 de febrero 2026

El Gobierno de Veracruz presentó la cartelera artística de Cumbre Tajín 2026, programada del 20 al 22 de marzo en Papantla, con un componente de “turismo comunitario” y activaciones culturales durante el día, y conciertos masivos por la noche. El anuncio oficial, firmado como Comunicado 0311, confirma a La Original Banda El Limón (20 de marzo), Yuridia (21), y Lila Downs junto con Grupo Cañaveral (22) como ejes del “Nicho de la Música”, bajo el lema “Tapaxawan, Alegría que une culturas”.

La pregunta que sigue al cartel no es artística: es económica. Después de una edición 2025 con resultados mucho más modestos en comparación con el pico de 2023–2024, el gobierno entra a 2026 con el reto de demostrar que una cartelera “de tracción masiva” vuelve a convertir a Tajín en el principal motor turístico del norte del estado.

La estimación 2026: entre el rebote y el “techo” logístico de un festival de 3 días

Con base en métricas oficiales de años recientes y un modelo de gasto per cápita ajustado por inflación, El Censal estima una derrama económica 2026 de ~520 millones de pesos, con un rango razonable de 480 a 590 mdp, concentrada en Papantla, Poza Rica y corredores de hospedaje hacia Tuxpan y Costa Esmeralda.

Metodología (estimación):

  • Asistencia esperada 2026: 450,000 a 550,000 personas (3 días).

  • Gasto promedio por persona (nominal): $1,070 pesos.

    • Punto de partida: en 2024, la propia autoridad turística reportó gasto promedio de $987 y derrama de $975.6 mdp con 988,400 asistentes.

    • Ajuste: inflación acumulada 2025–2026 (escenario central) para llevar $987 a ~ $1,070.

  • Derrama = asistentes × gasto promedio.

El dato crítico es el formato. En 2024, el festival operó seis días y rozó el millón de asistentes; en 2026, el comunicado oficial fija tres días. Esa reducción de duración suele recortar afluencia total, aunque puede elevar el gasto diario por una mayor concentr ocupación hotelera “pico”.

Lo que dicen los últimos 10 años: alta volatilidad (y el costo de una mala cartelera)

La historia reciente de Tajín muestra que el impacto económico depende menos de la marca y más de tres variables: duración, cartel, y capacidad logística/seguridad.

Hitos con datos oficiales o institucionales disponibles:

  • 2017: SECTUR reportó una derrama de ~200 mdp.

  • 2021: edición virtual por pandemia (impacto local muy limitado).

  • 2022: derrama >50 mdp y aforo >90 mil (primer retorno masivo).

  • 2023: 713,200 asistentes; derrama >656 mdp.

  • 2024: 988,400 asistentes; derrama $975,550,800; gasto promedio $987; ocupación hotelera reportada al 100%.

  • 2025: comparecencia/versión estenográfica oficial de SECTUR: >250 mil asistentes y derrama ~125 mdp.

La variación es abrupta: de ~975.6 mdp en 2024 a ~125 mdp en 2025, una caída cercana a -87%. Con esos dos puntos, el mensaje para 2026 es directo: el festival no solo compite con destinos, compite con su propio antecedente inmediato.

¿Por qué 2026 puede rebotar (pero difícilmente repetir 2024)?

El gobierno apuesta a un cartel con públicos distintos (regional masivo, pop, alternativo, tropical), lo que suele ampliar mercado y elevar pernocta. En 2024, la autoridad turística atribuyó parte del resultado a la llegada desde las 32 entidades y visitantes internacionales.

Aun así, repetir 2024 es improbable por un factor duro: seis días vs tres. Con el mismo gasto per cápita de 2024, “partir” el festival a la mitad en tiempo tiende a recortar el total, salvo que se duplique la densidad diaria sostenidamente, algo que choca con capacidad de accesos, movilidad y hospedaje.

Por eso, el escenario central de ~520 mdp asume:

  • Un rebote fuerte frente a 2025 por la cartelera 2026 anunciada oficialmente.
  • Pero un techo inferior a 2024 por la menor duración.

Qué implica la derrama: dónde se gana (y dónde se pierde)

La derrama se concentra en cuatro bolsillos: hospedaje, alimentos y bebidas, transporte local y venta de artesanías/experiencias. El propio comunicado subraya la participación de artesanos, cocineras y activaciones diurnas, un diseño que, bien ejecutado, aumenta el gasto en economía local en lugar de “fugarse” en proveedores externos.

La señal que el gobierno necesita en 2026 no es solo “asistencia”, sino un retorno a métricas verificables: gasto promedio, ocupación hotelera y distribución territorial del beneficio, como se reportó en 2024.

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