Por: Redacción El Censal | Xalapa, Veracruz | 27 de febrero 2026
La economía mexicana recibió una señal mixta esta semana. Por un lado, el Banco de México elevó su expectativa de crecimiento para 2026 a 1.6%, desde el 1.1% previsto anteriormente, una revisión al alza que sorprendió positivamente al mercado. Por otro, la autoridad monetaria pospuso la convergencia de la inflación a la meta de 3% hasta 2027, un año después de lo anticipado.
El ajuste ocurre en paralelo a la publicación más reciente de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), que confirma un mercado laboral resiliente: la tasa de desocupación nacional cerró en 2.4% al cuarto trimestre de 2025, uno de los niveles más bajos en dos décadas fuera del rebote posterior a la pandemia.
Crecimiento mejor al esperado, pero no suficiente
El nuevo pronóstico de 1.6% implica que la economía mexicana evitaría una desaceleración más profunda. Sin embargo, el nivel sigue por debajo del promedio observado entre 2010 y 2018 (2.5%) y muy lejos de tasas superiores al 4% registradas en ciclos expansivos anteriores.
Bajo un modelo de elasticidad empleo-producto (Ley de Okun ajustada a México), un crecimiento de 1.6% suele asociarse con una generación moderada de empleo formal —entre 0.7% y 1% anual—, insuficiente para absorber completamente la presión demográfica y reducir de manera estructural la informalidad.
La inflación, que Banxico ahora prevé convergerá a 3% hasta 2027, implica que el poder adquisitivo enfrentará presiones adicionales durante 2026. Aunque la inflación general ha desacelerado respecto a los picos de 2022, la subyacente permanece persistente, afectando principalmente alimentos y servicios.
Veracruz: menor desempleo, mayor vulnerabilidad
En Veracruz, la tasa de desocupación fue de 2.2% en el tercer trimestre de 2025, ligeramente por debajo del promedio nacional. En términos comparativos, el estado muestra mejor desempeño que la media del país en desempleo abierto.
No obstante, la diferencia estructural aparece en la informalidad: mientras el promedio nacional es de 54.6%, Veracruz registra niveles cercanos al 68–70%, ubicándose entre las entidades con mayor proporción de empleo sin seguridad social, junto con estados del sur-sureste.
En contraste, entidades como Nuevo León mantienen tasas de informalidad cercanas al 36–38%, y Ciudad de México alrededor de 45%, respaldadas por sectores industriales y corporativos de mayor productividad.
¿Qué implica el nuevo escenario para 2026?
Si el PIB nacional crece 1.6% en 2026, un escenario base proyecta que Veracruz podría mantener su desempleo alrededor de 2.3%–2.5%, todavía competitivo frente a la media nacional proyectada. Sin embargo, sin un repunte superior al 2.5% del PIB o inversión productiva significativa, la informalidad difícilmente descenderá de 65%.
La combinación de crecimiento moderado y meta de inflación diferida significa que el ingreso real de trabajadores informales —mayoritarios en Veracruz— seguirá expuesto a variaciones de precios. Esto tiene implicaciones directas en consumo interno, recaudación y estabilidad social.
En términos históricos, Veracruz ha logrado recuperar los niveles de empleo previos a la pandemia más rápido que otros estados del sur, pero no ha logrado reducir la brecha estructural frente al promedio nacional en formalidad laboral.
La señal positiva es que el escenario macroeconómico es menos adverso de lo anticipado hace seis meses. La señal de alerta es que la mejora en el PIB no necesariamente se traduce en empleo de calidad en entidades con alta dependencia de sectores de baja productividad.






