Por: Redacción El Censal | Xalapa, Veracruz | 18 de Febrero 2026
La clausura del Carnaval de Veracruz reunió a miles de asistentes en el bulevar Manuel Ávila Camacho en un cierre encabezado por la gobernadora Rocío Nahle y la alcaldesa Rosa María Hernández Espejo, en una edición que, de acuerdo con autoridades estatales y municipales, podría perfilarse como una de las de mayor derrama económica en años recientes.
La Secretaría de Turismo de Veracruz (Sectur) informó que durante los días centrales del carnaval la ocupación hotelera en la zona conurbada Veracruz–Boca del Río superó el 90%, con picos cercanos al lleno total en hoteles de categoría media y superior. Datos del sistema Datatur de la Secretaría de Turismo federal muestran que en temporadas altas y eventos masivos el puerto alcanza niveles de ocupación similares, impulsados por turismo nacional proveniente principalmente de Ciudad de México, Puebla, Estado de México y Tabasco.
El Carnaval de Veracruz, considerado el más antiguo y uno de los más importantes del país, genera un impacto transversal en comercio, transporte, alimentos y bebidas, servicios turísticos y economía informal. De acuerdo con estimaciones históricas de la propia Sectur estatal, el evento ha llegado a generar derramas superiores a los 300 millones de pesos en ediciones previas, dependiendo del número de visitantes y duración del programa.
En esta edición, autoridades municipales señalaron que la afluencia superó las expectativas iniciales, con asistencia acumulada de cientos de miles de personas a lo largo de los desfiles, conciertos y actividades culturales. Aunque la cifra final de derrama será confirmada tras el cierre administrativo del evento, el comportamiento de ocupación hotelera, consumo en restaurantes y movilidad aérea y terrestre apunta a un desempeño robusto.
El Aeropuerto Internacional de Veracruz reportó incremento en flujo de pasajeros durante el fin de semana principal del carnaval, en línea con los picos estacionales observados en vacaciones y eventos masivos, según estadísticas de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC). Asimismo, cámaras empresariales locales reportaron aumento significativo en ventas en restaurantes y bares del corredor costero.
Más allá de la cifra puntual de ingresos, el carnaval funciona como un catalizador de marca ciudad. Especialistas en economía turística señalan que este tipo de eventos contribuyen a fortalecer la imagen de destino, lo que puede traducirse en visitas recurrentes y mayor posicionamiento competitivo frente a otros polos turísticos del Golfo de México.
El componente lifestyle también pesa en la ecuación económica. El carnaval no sólo moviliza consumo inmediato, sino industrias creativas: producción musical, vestuario, logística, servicios técnicos y empleo temporal. En ediciones anteriores, autoridades han señalado que miles de empleos directos e indirectos se activan durante la temporada.
La edición de este año apostó por una cartelera artística de alto perfil y un esquema de seguridad reforzado, factores que influyen directamente en la percepción del visitante y en su disposición al gasto. La combinación de tradición popular, espectáculos masivos y condiciones climáticas favorables contribuyó a un ambiente propicio para el consumo turístico.
El puerto cerró así una semana en la que la fiesta y la actividad económica avanzaron de la mano, consolidando al carnaval no sólo como evento cultural emblemático, sino como uno de los motores económicos estacionales más relevantes para la región.







