Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez.
“VASCO PRATOLINI.”
Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez.
El neorrealismo italiano ha sido brillantemente expuesto en la literatura y el cine. Si bien la sensación que nos deja una historia realista resulta amarga, triste, desconsoladora y cruel, no debemos olvidar que así es la realidad, y, los artistas están para criticarla, desnudarla, con el propósito de influir en ella para mejorarla. Recuerdo cuando vi por primera vez la clásica película: “Las noches de Cabiria” de Federico Fellini, pasaba el tiempo y no podía quitarme de la mente a la pobre Cabiria. Después la cinta: “La strada” del mismo cineasta, me provocó un enorme aborrecimiento por el personaje llamado Zampano, un ser vil, bajo e inhumano. Como se apuntó, el neorrealismo italiano ha tenido dos fuentes principales de expresión, la literatura y el cine. En esta ocasión nos acercaremos al tema del amor, la amistad y sus contrarios, a través de una clásica novela italiana del siglo XX titulada: “Crónicas de pobres amantes” del reconocido escritor Vasco Pratolini.
El lector podría pensar que la novela de Pratolini no tiene como esencia el amor, ni la amistad. En parte esto es verdad, en varios capítulos la historia está centrada en traiciones, infidelidades, violencia, crueldad. Estoy de acuerdo. No obstante, el mismo lector puede preguntarse: ¿acaso la vida no es así? La respuesta nos lleva a aceptar que la mejor forma de amar y querer es reconociendo la realidad tal cual, no para aceptarla a rajatabla, sino para rebelarnos ante ella y luchar por hacerla más vivible. Luego entonces, partiendo que la vida es un conjunto de amor y desamor, odio, rencor, empatía y solidaridad, aunque estas últimas sean escasas, no vamos a negar que el ser humano vive de esperanzas e ilusiones. Siempre esperamos un mejor porvenir. Siempre soñamos con un jardín hermoso, lleno de flores bellas, olorosas. Siempre nos vemos sentados en ese jardín tomando una tacita de café junto a nuestra mujer amada. Asimismo, permanentemente soñamos con un atardecer en ese jardín, acompañados de amigos; tomando vino, mezcal o cerveza, escuchando un buen jazz, en fin…este tipo de sueños son los que nos empujan en el día a día a seguir adelante, por lo tanto, debemos seguir soñando, esperando, ilusionándonos. Nunca perdamos la fe, es lo que nos sostiene y otorga razón a nuestra existencia.
La novela de Vasco Pratolini fue publicada en 1947. Años después se llevó al cine convirtiéndose luego luego en una de las películas referentes del cine italiano. La historia de la novela sucede en Florencia, concretamente en Vía del Corno, uno de los barrios más pobres de la histórica ciudad. El barrio está compuesto por un callejón pequeño donde en edificios departamentales habitan de forma amontonadas las familias. Algo muy importante, nos situamos allá por 1925, esto implica que el fascismo en Italia se encuentra a plenitud. Además, se vive en el difícil periodo de postguerra. El escenario anterior es clave por lo siguiente: me permitiré irles narrando historias de algunos personajes, de hecho, aunque en la novela van apareciendo varios protagonistas, conforme se avanza en la lectura se detecta que todos están relacionados, así que, ingresemos al universo de la novela desde mi propuesta narrativa y selección de historias de vida.
Aurora Cecchi, Milena Bellini, Bianca Quagliotti, Clara Lucatelli, son unas bellas jóvenes de aproximadamente dieciocho años. Las cuatro muchachas viven en Vía del Corno y la historia de sus familias explica un poco el presente en que viven. Luisa es la mamá de Aurora, siendo muy joven Luisa quedó embarazada de un “prestigioso” juez. Desde luego que el juez no podía desposar a Luisa, porque él tenía su propia familia. Eso sí, mientras estuvo obsesionado por poseer a Luisa, hizo todo lo que tenía que hacer para lograr su objetivo: poseer a esa mujer que lo atormentaba. Una vez consumado el acto, los intereses cambiaron. Al nacer Aurora; hija y madre quedaron desprotegidas y abandonadas. La Señora, La gran Señora que todo mundo respeta en Vía del Corno, se compadeció de estas humildes mujeres y las protegió.
La Señora fue una de las mujeres más bellas, sigue siendo una mujer influyente y respetada. Más adelante sabremos qué pasó con ella, lo que queda claro es que adora a las jovencitas, las alimenta y educa con el único fin de que sean de su propiedad, que formen parte de su harem. Con Aurora el cálculo le falló, les platico porqué: Egisto Nesi pertenece a una familia de carboneros, el negocio lo heredó de su padre Nesi I. Egisto Nesi estaba casado con Crezia, más ya no la quería, su matrimonio era cuestión de costumbre y rutina. Entonces, Egisto Nesi para liberar sus deseos se acostaba con la prostituta Elisa. Los años pasaron y Aurora y compañía fueron creciendo. Egisto Nesi chuleaba a Aurora, más, no pasaba de ahí. Un día cualquiera Aurora fue a comprar carbón y en ese atardecer Egisto encerró a la fuerza a Aurora y la poseyó. A la pobre muchacha no le quedó más remedios que convertirse en la amante de Egisto Nesi. Le puso casa, pronto quedó embarazada y diariamente le mandaba dinero para que cubriera sus gastos.
Por el acto arriba descrito, La Señora odiaba a Egisto Nesi. Ella recibió a Aurora siendo una niña, la alimentó, vistió, educó, y todo para que la hiciera suya ese mugroso carbonero y no ella. Cuidó esa flor para ella olerla y desflorarla. Se vengaría, juró que se vengaría. Otro personaje que odia a Egisto Nesi es su propio hijo llamado Otello. Otello lo odia porque él desde niño, ahora es un jovencito, se enamoró de Aurora. Su padre sin saber se la quitó. Un día cualquiera, Egisto Nesi se accidentó y le tuvo que pedir a su hijo Otello le llevara el dinero a Aurora. Otello acudió y aunque ella de manera directa no sabía que Otello la amaba, lo presentía en su mirada llena de amor, deseos. Créanme que la mirada es un reflejo del alma. Un día cualquiera, Otello llevó el dinero a Aurora, ésta acababa de darle pecho al niño, niño que al mismo tiempo era medio hermano de Otello. Aurora por descuido o quizás por provocación, se dejó entreabierta la bata que cubría sus voluminosos pechos. Otello Nesi la observaba y no pudo más, pasó lo que tenía que pasar…al poco tiempo Aurora estaba nuevamente embarazada, sólo que Egisto Nesi creyendo que era su hijo, ahora sí la obligó a abortar. Los días siguieron, pasaron, entonces, Otello y Aurora decidieron huir juntos. Dejaron al niño con una carta, en esta obligaban a Egisto Nesi a mantenerlo ya que era un hijo producto de la violación. Ellos se amaban y lucharían por vivir su amor.
Milena parece ser la joven más estable y afortunada. Cuando la historia inicia se acaba de casar con Alfredo. Dicen que, de las cuatro, Milena es la más bella. Los meses pasaron y Milena regresó de su luna de miel. Alfredo heredó un negocio estable, el problema es que a los pocos días llegaron a pedirle cobro de piso. Puntualizando que no era “la mafia” quien lo pedía, sino los miembros del fascismo. Alfredo se negó y no tardaron en cobrar la factura de la negación, casi casi lo matan a golpes. Por ahora así dejamos a esta pareja, ya veremos qué sigue.
Bianca es una jovencita que creció sin madre, su padre le consiguió una madrasta. Bianca está enamorada de un joven tipógrafo llamado Mario. Pese a que todas las familias viven vigiladas por el régimen fascista, a su manera y posibilidades intentan ser felices, o por lo menos, tener instantes de felicidad. Clara al igual que Bianca, disfruta de sus amoríos con Bruno. Estas dos parejas en el mismo tiempo novelado se besan, acarician, se toquetean, más ellas no permiten llegar más allá. Tienen miedo, prejuicios, por supuesto que también deseos y ahí juegan y juegan: acceden y resisten. Ya veremos en qué termina este erótico juego de jóvenes.
Corrado mejor conocido como Maciste, es un buen hombre. Está casado con Margarita. Maciste tiene ideas antifascistas, lo mismo que Ugo. En este mismo callejón vive Carlino y Osvaldo, dos fascistas consumados. Nanni resulta ser una persona vil, vulgar, un simple soplón. Vive de acusar ante la policía a sus vecinos y de explotar la prostitución de Elisa. Una de las víctimas del soplón Nanni es Giulio. Este pobre hombre está encarcelado y su mujer Liliana con su pequeña niña desprotegida. La Señora “amablemente” se está haciendo cargo de Liliana y su hijita. Liliana es hermosa y caderona, ¡ya se imaginará el lector las buenas intenciones de La Señora! Hasta aquí dejamos esta primera parte de una novela atrapante, cruda pero real, una novela de amor y desamor…la historia continuará.
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