¿EE.UU. prepara un ataque contra Irán? La “teoría de las pizzas” y las apuestas sobre la salida de Ali Khamenei agitan los mercados

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Por: Redacción El Censal | Washington D.C., Estados Unidos / Teherán, Irán | 21 de Febrero 2026

La tensión entre Estados Unidos e Irán ha vuelto a escalar en el debate público internacional, impulsada no solo por reportes diplomáticos y militares oficiales, sino también por fenómenos digitales como la llamada “teoría de las pizzas” y por mercados de predicción que especulan sobre la posible salida del líder supremo iraní antes de marzo.

En redes sociales, usuarios han retomado la denominada “teoría de las pizzas”, una hipótesis informal que sostiene que incrementos inusuales en pedidos nocturnos cerca del Pentágono en Washington D.C. podrían anticipar movimientos militares relevantes. La teoría surgió años atrás en foros digitales durante operaciones en Medio Oriente, cuando internautas rastreaban actividad en aplicaciones de entrega en zonas cercanas a instalaciones gubernamentales.

Sin embargo, no existe evidencia oficial que respalde esta correlación. El Departamento de Defensa no ha emitido comunicado alguno que confirme preparativos de un ataque directo contra Teherán. Analistas citados por agencias como Reuters han advertido que este tipo de patrones pueden responder a múltiples variables logísticas y no constituyen indicadores verificables de acción militar inminente.

El segundo factor que alimenta la narrativa es el comportamiento de plataformas de predicción política como Polymarket, donde algunos contratos han mostrado variaciones en las probabilidades relacionadas con una eventual salida del líder supremo, Ali Khamenei, antes de marzo. Estos mercados funcionan bajo lógica especulativa: reflejan la percepción de riesgo entre apostadores y no información clasificada o confirmada por gobiernos.

En el plano oficial, el punto central sigue siendo el programa nuclear iraní. Informes recientes del Organismo Internacional de Energía Atómica con sede en Viena han señalado que Irán mantiene niveles de enriquecimiento de uranio por encima de los límites establecidos en el acuerdo nuclear de 2015, del cual Washington se retiró en 2018. La Casa Blanca ha reiterado que busca evitar que Teherán desarrolle capacidad armamentística nuclear, privilegiando la presión diplomática y las sanciones económicas.

En Teherán, autoridades iraníes han acusado a Washington de mantener una estrategia de “máxima presión” y han defendido que su programa nuclear tiene fines civiles. Mientras tanto, en el Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz —ruta estratégica por donde transita cerca del 20% del comercio mundial de crudo, según datos de la Agencia Internacional de Energía— cualquier señal de escalada genera volatilidad inmediata en los mercados energéticos.

El crudo Brent ha mostrado movimientos sensibles ante rumores geopolíticos, reflejando que más allá de las teorías virales, los inversionistas evalúan riesgos concretos: sanciones adicionales, bloqueos marítimos o enfrentamientos indirectos a través de milicias aliadas en Irak y Siria.

Hasta el momento, no existe confirmación oficial de un ataque estadounidense inminente ni de una operación dirigida a remover al liderazgo iraní. La narrativa dominante en Washington y Teherán continúa siendo la disuasión estratégica combinada con presión diplomática, mientras los mercados digitales y las redes sociales amplifican cualquier señal —real o interpretada— como posible antesala de un punto de inflexión geopolítico.

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