Por: Redacción El Censal|Ciudad de México, México| 30 de marzo de 2026
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aseguró que la reciente volatilidad del peso frente al dólar no representa un riesgo para la economía nacional, al tiempo que explicó que el aumento en los precios de los combustibles responde principalmente a factores internacionales, en un contexto global marcado por tensiones energéticas y geopolíticas.
De acuerdo con lo publicado por El Economista, la mandataria señaló que las variaciones en el tipo de cambio están influenciadas por dinámicas externas y no por decisiones internas de política económica, descartando así preocupaciones sobre una posible inestabilidad financiera en el país.
En paralelo, el encarecimiento de los combustibles —particularmente el diésel— se ha intensificado en las últimas semanas. Datos recientes indican que el precio promedio nacional del diésel ronda los 28.7 pesos por litro, impulsado por el aumento en los precios internacionales del petróleo, que han repuntado significativamente en medio de conflictos como la guerra en Medio Oriente.
Este fenómeno no es aislado. A nivel global, el mercado energético enfrenta presiones derivadas de conflictos geopolíticos, interrupciones en rutas clave como el estrecho de Ormuz y ajustes en la oferta de crudo, factores que elevan los costos de producción y distribución de combustibles.
Desde el enfoque del gobierno federal, el impacto de estos incrementos se ha buscado contener mediante mecanismos fiscales, como los estímulos al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), con el objetivo de evitar que el alza internacional se traslade completamente al consumidor final. No obstante, estos apoyos implican un costo para las finanzas públicas, ya que reducen la recaudación tributaria.
En términos económicos, la postura de la presidenta refleja una lectura de la economía mexicana como resiliente frente a choques externos, especialmente en un entorno donde el tipo de cambio ha mostrado relativa estabilidad pese a la volatilidad global. Esto es relevante considerando que México es un país altamente integrado a los mercados internacionales, tanto por comercio como por flujos financieros.
Sin embargo, especialistas advierten que, aunque el peso se mantenga estable, el alza en combustibles puede tener efectos inflacionarios indirectos, ya que impacta costos de transporte, producción y logística. Esto podría trasladarse a precios de bienes y servicios, afectando el poder adquisitivo de los hogares.
En este contexto, el mensaje del gobierno busca enviar señales de certidumbre económica, al enfatizar que los factores que presionan los precios energéticos son externos y transitorios. No obstante, el reto estructural persiste: reducir la dependencia de mercados internacionales en materia energética y fortalecer la capacidad interna para amortiguar choques globales en el mediano y largo plazo.

