Washington / Caracas, 4 de enero de 2026 —
Las petroleras estadounidenses Chevron, Exxon Mobil y ConocoPhillips figuran como posibles actores clave en la estrategia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para reactivar y aprovechar la industria petrolera de Venezuela, en un contexto de alta incertidumbre política y energética.
De acuerdo con análisis del sector energético, el gobierno estadounidense evalúa un esquema en el que compañías privadas lideren la rehabilitación de la infraestructura petrolera venezolana, severamente deteriorada tras años de falta de inversión, sanciones internacionales y caída en la producción. El objetivo sería recuperar gradualmente la extracción de crudo en el país con las mayores reservas probadas del mundo.
Actualmente, Chevron es la única de las grandes petroleras estadounidenses con presencia operativa activa en Venezuela, bajo licencias especiales que le permiten exportar crudo en volúmenes limitados. En contraste, Exxon Mobil y ConocoPhillips mantienen litigios y reclamaciones pendientes por activos nacionalizados en décadas pasadas, lo que las coloca como potenciales interesadas en un eventual rediseño del marco legal y contractual del sector.
Especialistas advierten que la recuperación de la industria petrolera venezolana requeriría inversiones de decenas de miles de millones de dólares y un horizonte de varios años, debido al estado crítico de refinerías, campos petroleros, oleoductos y sistemas de exportación. A ello se suman los riesgos legales, políticos y reputacionales que enfrentan las empresas interesadas.
Aunque desde Washington se ha señalado la conveniencia estratégica de involucrar a firmas estadounidenses en el proceso, hasta ahora las compañías han mantenido una postura cautelosa, evitando compromisos públicos mientras persistan dudas sobre la estabilidad institucional, la vigencia de sanciones y el reconocimiento internacional de cualquier esquema de transición política.
La posible participación de Chevron, Exxon y ConocoPhillips marcaría un cambio relevante en la relación energética entre Estados Unidos y Venezuela, con implicaciones no solo económicas, sino también geopolíticas para América Latina y el mercado petrolero global.



