Ciudad de México; 23 de enero de 2026— En un contexto de crecientes diferencias diplomáticas entre Estados Unidos y Canadá, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, afirmó este jueves que su Gobierno trabajará para que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) no se rompa y continúe siendo un pilar del comercio regional.
Durante su habitual conferencia matutina desde Puebla, Sheinbaum restó importancia al intercambio de declaraciones entre el presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro canadiense Mark Carney —ocurrido en el Foro Económico Mundial en Davos— y subrayó que las divergencias deben verse como diferencias de enfoque ante el entorno internacional, no como un “choque directo” que ponga en riesgo el tratado.
“Vamos a trabajar para que no se rompa y creemos que es conveniente para los tres países mantener el acuerdo comercial”, señaló la mandataria, destacando la importancia de continuar el diálogo con ambos socios para las próximas negociaciones del tratado.
Un tratado clave frente a presiones externas
El T-MEC, en vigor desde 2020, representa la columna vertebral del comercio norteamericano, con Estados Unidos absorbiendo más del 80% de las exportaciones mexicanas, especialmente en sectores como el automotriz, electrónico y agroindustrial.
Sin embargo, las mismas tensiones entre Washington y Ottawa han generado incertidumbre sobre el futuro de este acuerdo trilateral. En Davos, Carney abogó por una mayor cooperación multilateral y alertó sobre el ascenso de tensiones comerciales globales, mientras que Trump ha cuestionado la relevancia del tratado y ha insinuado una posible renegociación más unilateral con cada país.
Expertos advierten que esta dinámica podría complicar la próxima revisión del T-MEC, prevista para julio de 2026, especialmente si Estados Unidos presiona por acuerdos bilaterales o impone medidas arancelarias fuera de los mecanismos establecidos por el tratado.
Estrategia de México y preparación para la revisión
Para México, la estrategia ha sido clara: evitar confrontaciones y promover la continuidad del T-MEC como base de un bloque competitivo frente a otras potencias económicas, como China, mientras se mantiene el acceso preferencial al mercado estadounidense.
Sheinbaum ha ordenado una agenda de trabajo diplomático y económico que incluye reuniones con representantes de Estados Unidos y Canadá, además de fortalecer la cooperación en seguridad para reducir fricciones comerciales vinculadas a asuntos migratorios y de narcotráfico, que han influido en la relación bilateral con Washington en los últimos meses.
La presidenta también confía en que una conversación con Carney —aún en agenda— ayudara a mitigar malentendidos diplomáticos y coordinar esfuerzos de cara a la revisión del tratado.
Impacto económico y empresarial
Los sectores productivos de México observan con cautela el desarrollo de estas negociaciones, dado que una ruptura del T-MEC podría afectar las cadenas de valor integradas que emplean a millones de trabajadores en industrias clave.
No obstante, Sheinbaum ha enfatizado que empresas estadounidenses también tienen interés en que el tratado continúe, con inversiones significativas en infraestructura productiva mexicana que reflejan confianza en la integración económica regional.
Mirando hacia el futuro del comercio en Norteamérica
La presidencia de México sigue impulsando una visión pragmática de cooperación trilateral, reconociendo que mantener el T-MEC no solo favorece el comercio, sino que también puede ser un instrumento para fortalecer la competitividad regional en un entorno global volátil y marcado por presiones proteccionistas.
Mientras tanto, el reloj avanza hacia la revisión de 2026 y México busca consolidar alianzas que permitan sostener el acuerdo más allá de los discursos políticos, centrándose en resultados concretos para las economías de las tres naciones







