Por: Redacción El Censal | Xalapa, Veracruz | 05 de Febrero 2026
La reciente caída del Bitcoin en los mercados internacionales —que borró el impulso generado por expectativas políticas en Estados Unidos, como documentó Forbes México— ha reavivado el debate sobre el verdadero alcance de las criptomonedas en México. Más allá de la volatilidad global, los datos disponibles muestran que Veracruz se mantiene entre los estados con menor adopción de criptoactivos, ubicándose en los lugares 24 o 25 a nivel nacional, de acuerdo con estimaciones sustentadas en indicadores oficiales de inclusión financiera y digitalización.
A nivel país, diversas fuentes coinciden en que entre 3 y 4 millones de mexicanos han tenido algún tipo de contacto con criptomonedas como Bitcoin, Ethereum o stablecoins. Sin embargo, no existe un registro oficial que desagregue esa información por entidad federativa. Ante esa ausencia, el análisis debe apoyarse en variables objetivas: inclusión financiera, uso de banca digital, adopción de aplicaciones fintech y peso poblacional.
Los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF), elaborada por el INEGI, muestran que Veracruz se encuentra por debajo del promedio nacional en acceso y uso de productos financieros formales. A ello se suma que, de acuerdo con índices bancarios y análisis del sector, el estado ocupa el lugar 24 de 32 entidades en niveles de inclusión financiera, un indicador clave porque la adopción de criptomonedas requiere un grado mayor de sofisticación financiera que el uso de efectivo o incluso de cuentas bancarias tradicionales.
En paralelo, el crecimiento del uso de aplicaciones de banca móvil, transferencias electrónicas y plataformas fintech en México ha sido real pero desigual. Estudios de Banco de México y reportes del sistema financiero indican que el uso intensivo de pagos digitales y apps financieras se concentra en estados con mayor urbanización y bancarización, como Ciudad de México, Nuevo León y Jalisco. Veracruz, con amplias zonas rurales y altos niveles de informalidad, avanza más lentamente en esta transición digital.
Con base en estos parámetros, y considerando que Veracruz representa alrededor del 6% de la población nacional, una extrapolación directa de la adopción nacional de criptomonedas resultaría engañosa. Al ajustar esa proporción por el rezago relativo en inclusión financiera y digital, analistas estiman que solo entre 200 mil y 260 mil veracruzanos han utilizado o poseen actualmente algún criptoactivo. Esta cifra coloca al estado en el tercio inferior del ranking nacional, muy lejos de las entidades líderes en adopción.
El contraste es relevante: mientras en los estados con mayor desarrollo financiero la adopción de criptomonedas se asocia a inversión, diversificación patrimonial y uso de plataformas digitales avanzadas, en Veracruz el efectivo sigue siendo el principal medio de pago y la penetración de instrumentos financieros complejos es limitada. Esto explica por qué, pese a la popularidad mediática del Bitcoin, su uso real en la entidad sigue siendo marginal.
En ese contexto, la volatilidad reciente del Bitcoin no solo afecta a inversionistas sofisticados, sino que también reduce el incentivo para nuevos usuarios en estados con menor educación financiera digital. Así, al menos en el corto plazo, Veracruz no solo no lidera la adopción de criptomonedas, sino que permanece entre los últimos lugares del país, reflejando una brecha estructural en acceso, conocimiento y uso de tecnologías financieras emergentes.







