El sarampión: un riesgo sanitario con alto costo económico
Más allá de su impacto en la salud, el sarampión representa un riesgo fiscal relevante para los gobiernos estatales. En Veracruz, autoridades sanitarias han confirmado 15 casos importados de la enfermedad y cero defunciones, lo que mantiene el escenario bajo control. Sin embargo, especialistas advierten que un brote local podría traducirse en millones de pesos en costos directos e indirectos para el estado.
Actualmente, Veracruz dispone de aproximadamente un millón 400 mil vacunas gratuitas, una capacidad que permite prevenir no solo contagios, sino también un impacto financiero significativo sobre el sistema de salud pública.
¿Cuánto cuesta un caso de sarampión al estado?
Con base en costos promedio de atención hospitalaria en el sector público, un caso moderado de sarampión puede representar:
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Atención médica ambulatoria y hospitalaria: 20 a 35 mil pesos
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Estudios clínicos, medicamentos y seguimiento epidemiológico: 10 a 15 mil pesos
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Acciones de control y vigilancia (rastreo de contactos, personal, logística): 15 a 25 mil pesos adicionales
👉 En conjunto, cada caso puede costar entre 45 y 75 mil pesos al sistema estatal de salud.
Si Veracruz enfrentara un brote limitado de 500 casos, el costo directo podría ubicarse entre 22 y 37 millones de pesos, sin considerar pérdidas por ausentismo escolar, laboral ni afectaciones a la productividad.
Vacunar es más barato que atender un brote
En contraste, el costo unitario de vacunación es significativamente menor. Aplicar una dosis, incluyendo insumos y personal, tiene un costo estimado inferior a 100 pesos por persona en campañas públicas.
Esto implica que vacunar a 10 mil personas cuesta menos que atender 15 casos graves de sarampión.
Desde una perspectiva económica, la vacunación masiva es una de las intervenciones públicas con mayor retorno social, ya que reduce presión presupuestal, evita saturación hospitalaria y protege capital humano.
Cercos epidemiológicos: contención con alto costo operativo
La estrategia estatal incluye cercos epidemiológicos, indispensables para evitar contagios comunitarios, pero también costosos. Estos operativos requieren:
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Personal médico y brigadas especializadas
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Monitoreo continuo de contactos
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Dosis adicionales de vacunas
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Recursos logísticos y administrativos
Aunque necesarios, estos cercos incrementan el gasto operativo cuando la vacunación preventiva no alcanza coberturas suficientes.
Prevención sanitaria, estabilidad financiera
El hecho de que los 15 casos detectados en Veracruz sean importados y no hayan generado defunciones refleja que la política de prevención ha sido efectiva hasta ahora. No obstante, el riesgo permanece mientras existan personas con esquemas incompletos.
Para Veracruz, vacunar no solo es una decisión sanitaria, sino también una decisión fiscal responsable: evita desvíos presupuestales, protege servicios hospitalarios y reduce la probabilidad de enfrentar gastos extraordinarios en salud.
Las autoridades reiteraron el llamado a menores de cinco años y a personas de 10 a 49 años sin esquema completo para acudir a los centros de salud y aprovechar la disponibilidad de vacunas gratuitas.







