Jeffrey Epstein: el escandaloso imperio financiero detrás de una fortuna millonaria

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Por: Redacción El Censal | Xalapa, Veracruz | 07 de Febrero 2026

Jeffrey Epstein, el financiero estadounidense cuya vida estuvo marcada por vínculos con poderosos del mundo y crímenes sexuales, murió en 2019 con un patrimonio superior a los 578 millones de dólares. Sin embargo, cómo amasó esa fortuna sigue siendo una mezcla de redes financieras legítimas, pagos exorbitantes de clientes multimillonarios y estructuras fiscales opacas que plantean más preguntas que respuestas.

Una fortuna construida sobre honorarios inusuales

Según investigaciones de Forbes México y documentos del Departamento de Justicia de Estados Unidos recién publicados, Epstein no generó riqueza por inversión bursátil tradicional ni por una trayectoria financiera pública destacada, sino principalmente a través de honorarios pagados por clientes extremadamente adinerados. Entre ellos se encuentran nombres como Mortimer Zuckerman, magnate inmobiliario, y Ariane de Rothschild, heredera del histórico linaje financiero.

Los archivos revelan que estos clientes y otros —incluidos magnates como Les Wexner (fundador de L Brands) y Leon Black (cofundador de Apollo Global Management)— desembolsaron decenas de millones de dólares en honorarios a Epstein, una cifra que expertos en planificación patrimonial califican de “anormal” para servicios financieros tradicionales y fuertemente por encima de lo que abogados o contadores especializados suelen cobrar por trabajos similares.

Banca, impuestos y estructuras fiscales opacas

Otra pieza clave de su fortuna fue el uso de beneficios fiscales en las Islas Vírgenes Estadounidenses, donde residió y constituyó empresas como Financial Trust Company y Southern Trust. Estos vehículos gozaban de exenciones de hasta 90 % en impuesto sobre la renta y del 100 % en impuestos sobre ingresos brutos, siempre y cuando se cumplieran ciertos requisitos de empleo e inversión local. Esto permitió que Epstein pagara una tasa efectiva de impuestos de alrededor de 3.9 %, muy por debajo de las tasas corporativas estándar.

Este esquema fiscal no solo multiplicó sus ganancias netas, sino que también dificultó el rastreo de flujos financieros reales, un factor que ahora se discute en demandas y auditorías fiscales en curso.

Honorarios exorbitantes y cuestionamientos éticos

Los registros descubiertos recientemente muestran contratos fechados entre 2013 y 2015 por los cuales clientes como Rothschild y Zuckerman pagaron entre 15 y 20 millones de dólares por supuestos servicios de planificación patrimonial y “asuntos comerciales estratégicos”, términos tan vagos que varios expertos consultados por Forbes calificaron como sospechosos.

“Eso equivaldría a lo que tres de los abogados más caros del mundo cobrarían trabajando a tiempo completo, y aun así sería extraordinario,” señaló un experto en planificación patrimonial bajo condición de anonimato.

Estas cifras no solo plantean dudas sobre la prudencia financiera de sus clientes, sino también sobre el posible uso de honorarios para la movilización de grandes sumas de capital sin un claro respaldo de servicios legales o contables transparentes.

Redes de poder y riesgo reputacional

La reputación de Epstein —detenido en múltiples ocasiones por delitos sexuales y condenado en 2008 por prostitución vinculada a menores— no impidió que figuras de enorme influencia financiera siguieran interactuando con él mucho después de sus primeras condenas. Nuevos documentos y corresponsales internacionales indican que incluso tras su condena, continuó invirtiendo en sectores como tecnología y criptoactivos, y mantuvo relaciones con nombres prominentes de la banca y las finanzas globales.

Este hecho ha generado un intenso debate en círculos financieros sobre la ética de mantener relaciones comerciales con individuos asociados a redes criminales, así como sobre la obligación fiduciaria de bancos y firmas de inversión al evaluar riesgos reputacionales frente a ingresos potenciales. Casos de bancos que siguieron procesando operaciones para Epstein pese a banderas internas de riesgo resaltan este dilema.

El legado de un caso que no termina

A más de seis años de su muerte, el patrimonio de Epstein continúa siendo objeto de escrutinio. Aunque gran parte de sus propiedades físicas —casas, yates y islas privadas— fueron vendidas y los ingresos destinados a compensar a víctimas o pagar acuerdos legales, nuevas transacciones y miles de registros bancarios siguen desenterrándose, evidenciando un entramado financiero tan opaco como su vida social.

En resumen, la historia económica de Jeffrey Epstein se extiende más allá de los datos contables: encarna una convergencia peligrosa entre acceso al dinero de ultra-ricos, estructuras fiscales agresivas y redes que protegieron su riqueza incluso frente a señales de alerta judiciales y éticas.

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