Los municipios que menos invierten en obra pública en Veracruz

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Por: Redacción El Censal | Xalapa, Veracruz | 09 de febrero de 2026 

En Veracruz, la discusión sobre el desarrollo local suele girar en torno a cuánto dinero tienen los municipios. Sin embargo, un análisis reciente sugiere que la pregunta clave no es cuánto ingresan, sino qué tan poco invierten. 

Una investigación de El Censal, elaborada en coordinación con la consultora TLKL (Tlacaélel) y basada en cifras oficiales del INEGI, identifica a los 10 municipios que destinan la menor proporción de su presupuesto total a gasto de capital, es decir, a obra pública e infraestructura. El resultado es un retrato incómodo: gobiernos municipales con recursos suficientes, pero con una prioridad presupuestal enfocada más en operar el presente que en construir el futuro. 

El ranking se elabora a partir de un indicador sencillo pero revelador: la relación entre gasto de capital y gasto total. En términos prácticos, mide qué porcentaje del presupuesto municipal se invierte en activos duraderos —calles, drenaje, agua potable, alumbrado, mercados, equipamiento urbano— frente a lo que se destina al funcionamiento cotidiano del gobierno. 

Los últimos lugares del ranking 

En los niveles más bajos de inversión relativa aparece Agua Dulce, que destina apenas 11.7% de su gasto total a inversión en infraestructura. Le siguen Boca del Río (12.5%) y Veracruz puerto (13.4%), uno de los municipios con mayor peso económico del estado. Más arriba, pero aún en rangos bajos, se ubican Orizaba (15.8%) y Coatzacoalcos (15.9%). 

Completan los diez primeros lugares del ranking El Higo (16.2%)Lerdo de Tejada (17.2%)Poza Rica (17.6%)Córdoba (19.2%) y Tuxpan (19.6%). En todos los casos, menos de una quinta parte del presupuesto municipal se destina a inversión física. 

El dato es relevante no solo por el porcentaje, sino por el perfil de estos municipios: varios concentran actividad económica, población y funciones estratégicas dentro del estado. 

No es falta de dinero, es estructura del gasto 

El análisis subraya un punto clave: esto no significa que municipios como Veracruz o Coatzacoalcos no realicen obra pública en términos absolutos. En cifras nominales, su inversión puede ser alta. El problema es la proporción. El gasto corriente —nómina, servicios generales, operación administrativa— absorbe la mayor parte del presupuesto, reduciendo el margen para proyectos de largo plazo. 

Especialistas en finanzas públicas locales coinciden en que un municipio con planeación sostenible debería destinar entre 25% y 30% de su gasto total al gasto de capital. Ese rango permite mantener infraestructura, generar obra constante y sentar bases para el crecimiento económico. 

Por debajo de ese umbral, los efectos son acumulativos: infraestructura que envejece, servicios públicos bajo presión, menor capacidad para atraer inversión privada y una dependencia creciente de recursos federales. 

Los riesgos detrás del bajo nivel de inversión 

El ranking también deja ver tensiones estructurales. El gasto corriente ofrece beneficios políticos inmediatos; la obra pública, no. Plantillas administrativas rígidas limitan la reasignación de recursos. Y sin inversión sostenida, no hay crecimiento económico local ni ampliación de la base recaudatoria. 

El resultado es una paradoja persistente: municipios con presupuestos considerables, pero con poca capacidad para transformar ese gasto en desarrollo. 

El mensaje de fondo 

Este ranking municipal no apunta a la escasez, sino a las decisiones. En Veracruz, los municipios que menos invierten hoy son los que más riesgos fiscales, urbanos y económicos acumulan para mañana. 

En finanzas públicas locales, la regla es clara y, a menudo, ignorada:
no basta con administrar el presente; hay que invertir para que el futuro exista.

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