Inseguridad, empleo e inflación: 72% de veracruzanos identifica la violencia como su mayor preocupación

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Por: Redacción El Censal | Xalapa, Veracruz | 27 de febrero 2026

La agenda pública en Veracruz no se construye en abstracto. Se mide en percepción, en estadísticas oficiales y en presión cotidiana. De acuerdo con la más reciente Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), más del 70% de la población adulta en ciudades veracruzanas considera que vivir en su entorno es inseguro. La cifra coloca a la seguridad como la principal preocupación ciudadana en 2025.

Pero no es la única. Un análisis cruzado de datos de INEGI, del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) y del Banco de México permite ordenar las demandas ciudadanas en tres grandes ejes: seguridad pública, empleo e informalidad, y poder adquisitivo frente a la inflación.

I.- Seguridad: la demanda dominante

Según la ENSU 2025, en ciudades como Coatzacoalcos y Veracruz puerto, la percepción de inseguridad supera el 70%, en línea con tendencias históricas de la última década. Aunque los homicidios dolosos han disminuido respecto a los picos de 2018–2019, los datos del SESNSP muestran que la incidencia delictiva total sigue por encima de niveles previos a 2015 en delitos patrimoniales y extorsión.

Entre 2016 y 2019, Veracruz registró tasas de homicidio que lo colocaron entre las entidades con mayor violencia del país. Aunque la tasa se ha reducido desde 2022, la percepción no ha mejorado al mismo ritmo, fenómeno consistente con modelos de rezago perceptual en seguridad pública (lag perception models), donde la confianza ciudadana tarda entre 3 y 5 años en ajustarse tras mejoras estadísticas.

El impacto económico es directo. Estudios de elasticidad inversión-violencia muestran que un aumento de 10% en incidencia delictiva puede reducir inversión privada local entre 0.5% y 1% anual. Para un estado cuyo PIB depende significativamente de comercio y servicios, la inseguridad no es solo una demanda social, sino un factor estructural de crecimiento.

II.- Empleo: baja desocupación, alta informalidad

El segundo eje de preocupación es el empleo, aunque con matices. La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) indica que la tasa de desocupación en Veracruz fue de 2.2% en 2025, por debajo del promedio nacional (2.4%). En términos estrictos, el desempleo abierto no es el principal problema.

El desafío está en la calidad del empleo. La informalidad laboral en Veracruz ronda entre 68% y 70%, más de 14 puntos porcentuales por encima del promedio nacional (54.6%). Esto significa que casi 7 de cada 10 trabajadores carecen de seguridad social o prestaciones formales.

Comparativamente, entidades como Nuevo León mantienen informalidad cercana al 37%, mientras Ciudad de México se sitúa alrededor de 45%. La brecha estructural limita la recaudación, la productividad y el ingreso promedio.

Modelos de crecimiento regional (Mincer ajustado a mercado laboral mexicano) sugieren que cada reducción de 5 puntos porcentuales en informalidad podría elevar el ingreso promedio real entre 2% y 3% en el mediano plazo. Sin cambios estructurales en inversión productiva o diversificación sectorial, la informalidad difícilmente bajará de 65% en 2026.

III. Inflación y poder adquisitivo

La tercera preocupación, aunque menos visible que la seguridad, es el costo de vida. El Banco de México proyecta que la inflación convergerá a la meta de 3% hasta 2027, no en 2026 como se anticipaba previamente.

Para Veracruz, donde el ingreso promedio es inferior al de entidades industriales del norte, la persistencia inflacionaria tiene efectos desproporcionados. De acuerdo con CONEVAL, más del 50% de la población veracruzana se encuentra en situación de pobreza laboral o vulnerabilidad por ingresos.

El impacto es mayor en trabajadores informales, cuyos ingresos no están indexados a contratos colectivos ni ajustes automáticos. En escenarios de inflación persistente de 4% anual, el ingreso real puede erosionarse si el crecimiento salarial efectivo se mantiene por debajo de ese nivel.

Orden de prioridades: del mayor al menor nivel de preocupación

Con base en datos oficiales y modelos de correlación entre percepción y variables económicas, el orden estimado de preocupación ciudadana en Veracruz sería:

  1. Seguridad pública (principal demanda social)

  2. Empleo de calidad e informalidad

  3. Inflación y poder adquisitivo

La seguridad encabeza por su impacto transversal —vida cotidiana, inversión y migración—. El empleo preocupa menos en términos de desempleo abierto, pero más por precariedad estructural. La inflación opera como presión constante sobre el bienestar.

Un patrón persistente

Desde 2015, las encuestas nacionales muestran que seguridad y economía alternan como principales preocupaciones en México. En Veracruz, la combinación de alta informalidad y percepción de inseguridad ha sido constante por más de una década.

Si el crecimiento nacional se mantiene en torno a 1.6% en 2026 y la inflación converge lentamente, las demandas ciudadanas no cambiarán sustancialmente en el corto plazo. La estabilidad estadística en desempleo no necesariamente se traduce en mejora perceptual o bienestar estructural.

La presión sobre el gobierno estatal no se mide solo en cifras macroeconómicas, sino en la brecha entre estabilidad numérica y experiencia cotidiana.

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