Por: Redacción El Censal |Ciudad de México, México| 17 de marzo 2026
El llamado “Plan B” de la reforma electoral impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum fue enviado este 17 de marzo al Senado de la República, con el objetivo de reducir costos del sistema electoral, eliminar privilegios y ampliar la participación ciudadana en el país.
La iniciativa surge luego de que una propuesta previa no avanzara en el Congreso, por lo que el Ejecutivo optó por modificaciones legales —principalmente a leyes secundarias— para intentar concretar cambios sin necesidad de reformas constitucionales profundas.
¿En qué consiste el Plan B electoral?
El proyecto se centra en tres ejes principales: austeridad, reducción de privilegios y fortalecimiento de la participación ciudadana.
Entre las medidas más relevantes destacan:
Reducción de salarios de altos funcionarios electorales, con el principio de que nadie gane más que la presidenta
Recorte al presupuesto del Instituto Nacional Electoral y a partidos políticos
Modificaciones a la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales
Ajustes en el funcionamiento de organismos electorales locales
Además, se plantea reforzar la fiscalización de recursos públicos y optimizar el gasto electoral bajo criterios de austeridad gubernamental.
Cambios en municipios y congresos locales
Uno de los puntos más relevantes del Plan B impacta directamente en la estructura política local:
Reducción del número de regidores en ayuntamientos
Límite de una sola sindicatura por municipio
Tope presupuestal a congresos estatales de hasta 0.70% del gasto estatal
Los recursos ahorrados se destinarían a obras públicas e infraestructura en estados y municipios.
Revocación de mandato y participación ciudadana
La propuesta también contempla ajustes al mecanismo de revocación de mandato, que podría realizarse el primer domingo de junio del tercer o cuarto año de gobierno (2027 o 2028).
El objetivo es facilitar la participación ciudadana en la evaluación del desempeño presidencial, uno de los pilares del proyecto político de la llamada Cuarta Transformación.
Relación con la reforma electoral original
El Plan B se presenta como una alternativa tras el rechazo de la reforma electoral inicial, que incluía cambios más profundos como:
Reducción del número de legisladores
Recortes al gasto electoral
Cambios en la representación proporcional
Dicha propuesta generó controversia política y no logró consenso legislativo, obligando al gobierno a replantear su estrategia.
Debate político y retos
La nueva iniciativa ya genera debate entre fuerzas políticas. Mientras el oficialismo defiende que permitirá un sistema más eficiente y menos costoso, sectores de oposición advierten riesgos para la autonomía de los órganos electorales.
Especialistas señalan que el éxito del Plan B dependerá de su viabilidad legislativa en el Senado y de su capacidad para equilibrar austeridad con certeza electoral.
Perspectiva
El envío del Plan B electoral marca un nuevo capítulo en la discusión sobre el modelo democrático en México.
Si se aprueba, podría transformar la estructura operativa del sistema electoral con un enfoque en ahorro y participación; sin embargo, el debate sobre su impacto institucional seguirá siendo central en la agenda política nacional rumbo a las próximas elecciones.

