Por: Redacción El Censal |Ciudad de México, México| 19 de marzo 2026
La decisión de la Comisión Nacional Antimonopolio (CNA) de imponer una multa cercana a los 800 millones de pesos a empresas proveedoras de oxígeno medicinal en México no solo marca un precedente regulatorio, sino que evidencia fallas estructurales en la competencia económica dentro de un sector estratégico para el sistema de salud y la economía.
La sanción recayó en empresas como Praxair y firmas de Grupo Infra, tras comprobarse que durante más de una década implementaron cláusulas de exclusividad en contratos con hospitales y clínicas privadas, lo que impedía a estos cambiar de proveedor y limitaba la entrada de nuevos competidores.
Estas prácticas, vigentes entre 2010 y 2023 —incluyendo el periodo crítico de la pandemia de COVID-19—, generaron un entorno de mercado cerrado, donde la falta de competencia redujo incentivos para mejorar precios, calidad y disponibilidad del servicio.
Desde una perspectiva económica, el caso ilustra un problema clásico de fallas de mercado por concentración, donde pocos actores dominan la oferta de un insumo esencial. En este contexto, el oxígeno medicinal no es un producto cualquiera: se trata de un bien crítico cuya demanda es inelástica, es decir, no disminuye aunque aumente su precio, especialmente en situaciones de emergencia sanitaria.
La consecuencia directa de estas prácticas monopólicas fue la distorsión de precios y condiciones de suministro. Al no existir competencia efectiva, hospitales y clínicas enfrentaron menores opciones de compra, lo que limitó su capacidad de negociación y, en última instancia, pudo traducirse en mayores costos operativos dentro del sistema de salud.
Además, el impacto económico no se limita a las instituciones médicas. En mercados de insumos esenciales, los sobrecostos suelen trasladarse indirectamente a pacientes, aseguradoras y al gasto público, generando presiones financieras adicionales en todo el sistema.
La multa también refleja un cambio relevante en la política de competencia en México. La CNA, organismo que sustituyó a la extinta Cofece, busca reforzar la vigilancia en sectores sensibles, particularmente aquellos vinculados con servicios básicos y salud.
Más allá del castigo económico —723 millones de pesos para Grupo Infra y 68 millones para Praxair—, la autoridad ordenó eliminar las cláusulas de exclusividad y prohibió su uso en contratos futuros, además de exigir mecanismos de supervisión interna como auditores independientes.
En términos económicos, estas medidas apuntan a restaurar condiciones de competencia, lo que podría generar beneficios como una mayor entrada de empresas, reducción de precios y mejora en la calidad del servicio. Sin embargo, el efecto no será inmediato, ya que la reconfiguración de mercados altamente concentrados suele tomar tiempo.
El caso también deja una lectura más amplia: la importancia de la regulación en sectores estratégicos. Cuando se trata de bienes esenciales, la falta de competencia no solo afecta la eficiencia económica, sino que puede convertirse en un riesgo social, especialmente en contextos de crisis como una pandemia.
En este sentido, la sanción de la CNA no solo corrige una conducta empresarial, sino que busca sentar un precedente para evitar que prácticas similares vuelvan a afectar mercados críticos. El reto hacia adelante será garantizar que la apertura del mercado se traduzca en beneficios reales para hospitales, pacientes y el sistema de salud en su conjunto.

