Ciudad de México, 8 de abril de 2026.
El aumento proyectado de la deuda pública para los próximos dos años volvió a colocar la sostenibilidad fiscal de México bajo la lupa. HR Ratings advirtió que la trayectoria prevista por la Secretaría de Hacienda añade presión sobre la calificación crediticia soberana del país y reduce el margen de maniobra en futuras revisiones, aun cuando México conserva el grado de inversión con las principales agencias que evalúan su deuda.
La alerta surgió después de que Hacienda, en los Pre-Criterios Generales de Política Económica 2027, estimara que el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público, la medida más amplia de la deuda pública, pasará de 53.2% del PIB en 2025 a 54.7% en 2026 y 55.0% en 2027. Ese ajuste contrasta con el marco previo, en el que se proyectaba una razón de deuda más contenida, lo que abre un nuevo debate sobre la trayectoria fiscal del país.
De acuerdo con el análisis de HR Ratings, este cambio plantea interrogantes sobre la estrategia fiscal del gobierno federal. La calificadora considera que será clave determinar si Hacienda está flexibilizando su objetivo de estabilizar la deuda o si simplemente está incorporando supuestos macroeconómicos más realistas. Por ahora, la evidencia apunta a un ajuste técnico en variables como crecimiento económico, inflación y tipo de cambio, aunque la tendencia ascendente de la deuda sí añade presión sobre la evaluación crediticia.
Parte de esta dinámica responde al nuevo entorno macroeconómico. La agencia explicó que el incremento en la relación deuda/PIB no sólo obedece al déficit fiscal, sino también a una menor expectativa de crecimiento del PIB nominal y a ajustes en el tipo de cambio, factores que elevan el peso relativo de la deuda respecto al tamaño de la economía. A pesar de ello, los déficits proyectados para 2026 y 2027 se mantienen en niveles consistentes con una estrategia gradual de consolidación fiscal.
En términos de calificación, México mantiene el grado de inversión, pero con señales mixtas. HR Ratings lo ubica en BBB+ con perspectiva estable, mientras que otras agencias internacionales mantienen niveles similares, aunque algunas, como Moody’s, conservan una perspectiva negativa. Esto implica que, si bien el país aún es considerado un emisor confiable, el margen para deterioros adicionales es limitado.
La relevancia de esta advertencia radica en su impacto potencial sobre el costo financiero del país. Un deterioro en la percepción de riesgo soberano puede traducirse en mayores tasas de interés para el gobierno, presiones sobre el tipo de cambio y una menor capacidad para financiar gasto productivo. En ese contexto, la trayectoria de la deuda pública se perfila como uno de los principales factores a observar en la evaluación macroeconómica de México hacia 2026 y 2027.

