En el Día del Trabajo, el 1° de mayo de 2025, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció el inicio de un programa paulatino de implantación de la semana laboral de 40 horas. A partir del 19 de junio y hasta el 7 de julio, se llevaron a cabo una serie de seis foros organizados por la STPS, donde participaron representantes del sector empresarial, sindicatos, académicos y organizaciones civiles. Los empresarios advierten que, sin mecanismos adecuados, esta reducción podría conllevar un aumento en el uso de horas extra —y por ende un incremento en los costos laborales— lo que generó la propuesta de revisar impuestos sobre las horas extraordinarias.
La Ley Federal del Trabajo establece que las primeras nueve horas extra semanales deben pagarse al doble y las restantes al triple, una regulación más exigente que el promedio global (1.3 × el salario base). No obstante, según datos de la OCDE y estudios como el de Reforma, solo alrededor del 3 % de las horas extra realmente reciben el pago correspondiente, lo que señala una amplia evasión o informalidad .
También se reactivó la discusión sobre el “pago por hora”, previsto en la reforma laboral de 2012, pero casi inaplicable en la práctica. La propuesta empresaria sugiere flexibilizarlo: remunerar al trabajador solo por las horas efectivamente trabajadas y cotizar proporcionalmente al IMSS . Sin embargo, líderes como Luis Munguía, de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, advierten que fraccionar el salario mínimo podría aumentar la pobreza entre los trabajadores de jornada corta.
¿Qué significa todo esto para Veracruz?
En Veracruz, el reto es doble: por un lado, el estado enfrenta condiciones laborales heterogéneas—desde la industria, donde las jornadas largas son comunes, hasta el sector agrícola y turístico, con alta participación informal. Apenas el 48 % de la población ocupada está en el sector formal , lo que sugiere que una gran parte de los trabajadores veracruzanos quedaría fuera de los beneficios y regulaciones que plantea la reforma.
Sectores industriales y portuarios
En zonas como Coatzacoalcos o Veracruz puerto, la industria petroquímica y logística podría enfrentar importantes retos. Aquí, reducir la jornada sin un claro manejo de horas extra podría generar presión salarial y fiscal, obligando a las empresas a optar por más turnos o contratos por hora flexible.
Turismo y servicios
En destinos como Xalapa, Córdoba y las zonas costeras, la informalidad laboral es alta. Implementar esquemas por hora o medianas jornadas (media jornada) puede beneficiar a trabajadores eventuales, pero también podría aumentar el riesgo de salarios insuficientes si se desliga del salario mínimo .
Equilibrio social y calidad de vida
Veracruz presenta alta incidencia de jornadas extenuantes en el campo y el comercio informal. Una transición adecuada podría mejorar el tiempo para educación, salud y actividades familiares, aunque requerirá mecanismos eficaces de control y monitoreo para asegurar el cumplimiento.
Impacto económico regional
La reforma podría impulsar innovaciones en gestión laboral, como rotación de personal y automatización, especialmente en la industria y logística. Pero también podría generar costos añadidos para las pequeñas y medianas empresas, que representan más del 80 % en Veracruz, si no se acompaña de incentivos fiscales o apoyos.
Consideraciones finales para Veracruz
Formalización y fiscalización: Es esencial fortalecer esquemas para que los empleadores reporten horas extra, eviten coyotes de mano de obra y se garantice el pago justo.
Educación y capacitación: Invertir en programas que acompañen la transición, tanto para patrones como trabajadores, y fomentar esquemas de pago por hora bien regulados.
Apoyo a pymes y agroindustria: Promover incentivos que les permitan adaptarse sin reducir plantilla, ofreciendo, por ejemplo, créditos o subsidios temporales.
Monitoreo local: Implementar reglas claras en conjunto con ITSS en Veracruz, para supervisar horarios, cotizaciones al IMSS y evitar violaciones.