Ciudad de México; 07 de febrero de 2026.- La soledad afecta hasta al 30% de la población mayor en el mundo y puede deteriorar tanto la salud física como emocional. Un estudio internacional reciente, publicado en JAMA Network Open, mostró que intervenciones sencillas como la meditación mindfulness y las llamadas estructuradas pueden transformar significativamente la vida de los adultos mayores que viven solos.
Un problema de salud pública poco visible
Aunque muchas veces no se habla sobre ello, la soledad en la tercera edad no es solo una experiencia emocional: tiene implicaciones reales para la salud. Está asociada con un mayor riesgo de enfermedades crónicas, deterioro cognitivo y una menor expectativa de vida. Esto convierte a la soledad en un desafío sanitario global, especialmente entre quienes no tienen acceso a redes de apoyo ni a tecnología digital.
El estudio: cómo se hizo y qué encontró
Científicos de Hong Kong, Estados Unidos y Alemania reclutaron a 1,151 adultos mayores de 65 años que vivían solos, tenían bajos ingresos y no contaban con acceso a internet. Los dividieron en tres grupos:
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Activación conductual por teléfono
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Meditación mindfulness guiada por teléfono
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Llamadas de acompañamiento general sin técnicas específicas
Durante cuatro semanas, cada participante recibió ocho llamadas de aproximadamente 30 minutos realizadas por voluntarios mayores especialmente entrenados para este propósito.
Resultados que van más allá de una simple conversación
Los hallazgos fueron claros: solo los grupos de activación conductual y mindfulness lograron reducir la sensación de soledad de forma sostenida durante 12 meses. Además, estos participantes experimentaron:
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Mejora en el bienestar psicológico
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Mejor descanso nocturno
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Mayor sensación de respaldo emocional
En contraste, el grupo que solo recibió llamadas de acompañamiento no mostró cambios significativos en estos indicadores.
¿Por qué funciona?
Según los investigadores, la clave no es únicamente hablar con alguien, sino que las intervenciones estructuradas –como la meditación y los ejercicios de activación– ofrecen herramientas que ayudan a regular las emociones, promover el autocuidado y fortalecer la conexión con uno mismo y con los demás. Estas prácticas brindan más que una charla: generan recursos sólidos para afrontar la soledad.
Además, estudios científicos independientes han señalado que la meditación y el mindfulness pueden mejorar aspectos como la atención, la calidad del sueño y el bienestar mental en adultos mayores, incluso fuera del contexto de intervenciones telefónicas.
Un llamado a integrar soluciones accesibles
Los autores del estudio señalan que estas intervenciones telefónicas podrían ser especialmente útiles en contextos de aislamiento social o durante emergencias sanitarias, donde los contactos presenciales son limitados. Sin embargo, también advierten que se requieren más investigaciones para evaluar su viabilidad y rentabilidad en diferentes comunidades y culturas.
En tiempos donde la población envejece rápidamente, estrategias como la meditación mindfulness y las llamadas activas estructuradas ofrecen un enfoque humano y accesible para mejorar la calidad de vida de quienes más lo necesitan.







