Recupera impulso el Índice Mexicano de Confianza Económica durante junio
Durante junio de 2025, el Índice Mexicano de Confianza Económica (IMCE), elaborado por el Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP), mostró una recuperación del 2.20 %, alcanzando 69.92 puntos frente a los 68.42 registrados en mayo. Este incremento intermensual pone fin a una serie de tres meses consecutivos a la baja y sitúa al IMCE dentro del rango inferior de la categoría neutral.
Comportamiento de los componentes
El componente Situación Actual, que refleja las condiciones presentes del entorno empresarial, registró un modesto avance del 0.43 %, pasando de 65.73 a 66.01 puntos. Al interior de este, el indicador referido a la variación de inventarios mostró un repunte destacado de 8.51 puntos, mientras que la percepción sobre las ventas actuales descendió ligeramente en 0.09 puntos.
Por su parte, la Situación Futura, que mide las expectativas empresariales a seis meses vista, exhibió un crecimiento sólido del 4.23 %, ascendiendo hasta los 74.8 puntos. Dentro de este componente, las perspectivas positivas incluyeron un aumento de 5.23 puntos en las expectativas de ventas, 4.88 puntos en el empleo, 1.58 puntos en inversión en activos productivos y 0.45 puntos en capacitación.
Comparativo anual y factores de riesgo
En términos interanuales, la confianza económica mantiene una tendencia a la baja, con una disminución de 6.60 % respecto a junio del 2024. Esto refleja caídas similares en la Situación Actual (-6.54 %) y en la Situación Futura (-6.67 %).
El estudio también destaca los principales obstáculos señalados por los contadores públicos. El 65 % señaló la inseguridad como la barrera principal para el crecimiento de las empresas. En menor medida, se identificaron la disponibilidad de financiamiento (53 %), la corrupción (49 %) y la competencia desleal (43 %) como desafíos significativos.
Interpretación y perspectivas
El ajuste positivo observado en junio sugiere un repunte de la confianza en el entorno económico empresarial de México, aunque los niveles aún no alcanzan zonas de optimismo sólido. La mejora en la Situación Futura indica que las expectativas de crecimiento, contratación e inversiones se consolidan, lo que puede reflejar una mayor disposición del empresariado a tomar decisiones estratégicas pese a los riesgos existentes.
No obstante, la persistencia de preocupaciones estructurales —como la inseguridad, la corrupción y las limitaciones de financiamiento— continúa condicionando el panorama. Mantener e intensificar la recuperación del IMCE probablemente requerirá avances en políticas públicas, mayor acceso al crédito y un entorno institucional más transparente y seguro.