Por: Redacción El Censal | Xalapa, Veracruz | 22 de abril de 2026
El Órgano de Fiscalización Superior del Estado (ORFIS) lanzó un llamado directo a los ayuntamientos de Veracruz para que ajusten sus tabuladores salariales y garanticen que ningún alcalde perciba ingresos superiores a los de la gobernadora Rocío Nahle, quien en 2026 tiene un salario cercano a los 84 mil 750 pesos mensuales netos.
La titular del ORFIS, Delia González Cobos, subrayó que este principio no es discrecional, sino que está establecido en el marco constitucional que regula las remuneraciones de los servidores públicos, por lo que su incumplimiento podría derivar en observaciones e incluso en señalamientos por posible daño patrimonial.
El exhorto se da en un contexto donde algunos municipios han sido señalados por tener percepciones salariales superiores a las del Ejecutivo estatal. Casos como los de Poza Rica y Nanchital han encendido el debate público, al evidenciar diferencias significativas en los ingresos de autoridades locales frente a la mandataria estatal.
Desde una perspectiva institucional, la medida busca fortalecer la disciplina financiera en los municipios, alineando el gasto público con los principios de austeridad y eficiencia. En términos económicos, el ajuste de salarios en los gobiernos locales puede liberar recursos para inversión en infraestructura, servicios públicos y atención social, áreas donde los municipios enfrentan presiones presupuestales constantes.
El señalamiento también responde a una lógica de sostenibilidad fiscal. En México, el gasto corriente —especialmente en sueldos y prestaciones— representa una parte importante del presupuesto municipal, por lo que su control es clave para evitar desequilibrios financieros. En este sentido, la revisión de salarios no solo tiene un componente político, sino también técnico, al incidir directamente en la salud de las finanzas públicas locales.
Además, el llamado del ORFIS se alinea con la postura de la propia gobernadora, quien previamente solicitó revisar los ingresos de algunos ayuntamientos y promover ajustes para garantizar congruencia con el discurso de austeridad.
En términos de impacto económico regional, una mejor administración del gasto municipal puede traducirse en mayor capacidad de inversión productiva, lo que a su vez impulsa el desarrollo local. Para entidades como Veracruz, donde muchos municipios dependen de transferencias federales y estatales, optimizar el uso de recursos propios se vuelve un factor estratégico.
El contexto también abre la puerta a una mayor transparencia en el manejo de los recursos públicos. La vigilancia del ORFIS no solo busca corregir posibles excesos, sino también generar confianza ciudadana en las instituciones, un elemento clave para fortalecer la gobernanza.
Así, el llamado a que los alcaldes no superen el salario de la gobernadora no solo es una medida administrativa, sino una señal de orden financiero y responsabilidad pública. En un entorno de retos económicos, la disciplina en el gasto se posiciona como una herramienta fundamental para garantizar estabilidad y mejorar la calidad de vida de la población veracruzana.

