Rosy Wendoli Carrillo Ovando
Economista, Especialista en Comercio Exterior, Maestra en Economía Ambiental y Doctora en Ciencias Administrativas y Gestión para el Desarrollo. Docente en la Facultad de Economía de la Universidad Veracruzana. Líneas de investigación: desigualdad económica, complejidad económica, desarrollo sustentable y economía ambiental.
Contacto: roscarrillo@uv.mx
Hace apenas 15 años, viajar al extranjero era un lujo que solo unos cuantos se podían dar. Hoy, ya no resulta extraño tener conocidos o familiares que recientemente viajaron a Europa, Latinoamérica o Estados Unidos. El turismo internacional ya no es algo inalcanzable y ha comenzado a formar parte de las aspiraciones de amplios sectores de clase media.
Para darnos una idea, en 2025 alrededor de 6.5 millones de residentes mexicanos viajaron al extranjero, una cifra 36% mayor que la de 2024, según datos de INEGI.
Debido a esto, surge una pregunta ¿Qué transformaciones económicas, tecnológicas y/o culturales hicieron posible ese cambio? Lo interesante de esto es un fenómeno nuevo en México: Una población que tal vez no tiene acceso a una casa, estabilidad o ahorro, pero si experiencias globales.
Ahora contestando a la pregunta, a continuación, se enlistan algunas ideas:
- Hoy, aunque la desigualad es una problemática en México, viajar se ha vuelto más accesible para sectores urbanos de clase media. Las expansiones de aerolíneas, las promociones, los meses sin intereses, las plataformas digitales de reservación, redujeron significativamente los precios y las barreras de entada. Esto ha hecho que viajar ya no requiera de altos niveles de patrimonio, sino capacidad de financiamiento y planeación a corto plazo.
- Otro elemento importante es el cambio cultural, para generaciones anteriores el ideal económico estaba relacionado con comprar una casa, estabilidad laboral y ahorro de largo plazo, hoy especialmente entre jóvenes urbanos, las prioridades han cambiado, se prefiere invertir en experiencias antes que comprometerse con metas patrimoniales que se perciben cada vez más lejanas o inaccesibles. Esto refleja una realidad económica: viviendas más caras, salarios insuficientes, incertidumbre laboral, menor expectativa de movilidad social.
- Las redes sociales han transformado el significado económico del viaje. Antes viajar era principalmente descanso o recreación, ahora es identidad, validación, estatus simbólico, capital social. Instagram, TikTok, entre otras plataformas hicieron de los viajes una experiencia visible. No solo viajamos más, ahora vemos constantemente a otros viajar.
- La apreciación reciente del peso frente al dólar y otras monedas también facilitó los viajes internacionales ya que se abaratan los vuelos, reduce los costos de hospedaje y mejora la capacidad de compra en el extranjero.
- En el país se aprecia una expansión parcial de sectores urbanos con mayor acceso al crédito, empleos digitales, consumo internacional, conectividad global. Esto no necesariamente significa riqueza consolidada, sino capacidad de acceso temporal a ciertos consumos globales.
Entonces, ¿Qué significa que viajar se haya vuelto más accesible que construir patrimonio?
La respuesta es una paradoja: mientras el acceso al consumo global se expande, la estabilidad económica sigue siendo frágil para amplios sectores de la población. Hoy es posible encontrar personas que pueden financiar un viaje internacional, pero enfrentan dificultades para adquirir vivienda, generar ahorro o sostener proyectos de largo plazo.
Por eso, el fenómeno no debe interpretarse únicamente como un aumento del turismo, sino como una señal de cambios estructurales en la economía y en la forma en que las generaciones más jóvenes enfrentan la incertidumbre. La globalización democratizó parcialmente el acceso a las experiencias, pero no necesariamente al bienestar o la estabilidad.
Repensar la economía también implica entender que las aspiraciones sociales cambian cuando las condiciones materiales cambian. Y quizá una de las transformaciones más importantes de nuestra época es que, para muchos, conocer el mundo comenzó a sentirse más posible que construir certeza dentro de él.

