Por: Redacción El Censal |Xalapa, Veracruz| 17 de junio de 2026
Ciudad de México.— El Mundial 2026 no sólo representará un reto logístico, turístico y deportivo para México, también pondrá a prueba la capacidad del Servicio de Administración Tributaria para fiscalizar ingresos generados por jugadores extranjeros, plataformas de transmisión, operadores turísticos y empresas vinculadas al torneo. El Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas anticipó que el cobro de impuestos a futbolistas que disputen partidos en territorio nacional será complejo, debido a que muchos de ellos no residen fiscalmente en México.
De acuerdo con el IMEF, aunque la FIFA cuenta con exenciones fiscales concedidas como parte de los acuerdos para organizar el Mundial, los jugadores sí deberán pagar impuestos por los ingresos que obtengan durante su participación en partidos celebrados en México. El desafío para el SAT será determinar cómo se calculará, cobrará y acreditará ese impuesto cuando se trate de futbolistas que viven en otros países, cobran en distintas monedas y tienen contratos internacionales con selecciones, clubes, patrocinadores o marcas.
El tema cobra relevancia porque México será una de las tres sedes del Mundial 2026, junto con Estados Unidos y Canadá. En territorio mexicano se disputarán 13 partidos en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, lo que abre una ventana fiscal específica para gravar los ingresos generados dentro del país, aunque sólo por la parte proporcional correspondiente a la actividad realizada en México.
La Resolución Miscelánea Fiscal para 2026 ya contempla un trámite específico relacionado con el pago del ISR de personas físicas residentes en el extranjero que tengan calidad de jugadores durante la Copa Mundial de la FIFA 2026. El Anexo 2 de la RMF establece que dicho informe podrá ser presentado por un representante designado y fija como fecha límite el 31 de agosto de 2026.
En términos prácticos, esto significa que el SAT deberá identificar qué jugadores extranjeros generaron ingresos gravables en México, cuánto corresponde a partidos disputados en sedes mexicanas y quién será responsable de enterar el impuesto. Especialistas fiscales han señalado que los futbolistas extranjeros podrían estar sujetos a ISR por remuneraciones y premios obtenidos con motivo del torneo, con tasas aplicables conforme a la legislación mexicana.
El reto aparece en un momento sensible para las finanzas públicas. Según lo referido por el IMEF, al cierre del primer cuatrimestre del año los ingresos públicos disminuyeron 2.2% anual, mientras que la recaudación tributaria cayó 1.6% respecto al mismo periodo del año previo. En ese contexto, cualquier ingreso adicional asociado al Mundial puede ser relevante, aunque el propio organismo financiero estima que el impacto económico del torneo será menor a 0.15% del PIB.
La discusión también expone una tensión de fondo: México concede beneficios fiscales a la FIFA y a ciertos participantes de la organización del evento, pero busca recaudar de quienes sí generan ingresos directamente atribuibles a territorio nacional. Esa diferencia vuelve más importante la coordinación entre autoridades fiscales, federaciones, representantes legales, equipos y asesores de los jugadores.
Para los contribuyentes mexicanos, el caso del Mundial 2026 también sirve como ejemplo de cómo funciona la tributación internacional: una persona puede no vivir en México, pero si obtiene ingresos dentro del país puede estar obligada a pagar impuestos aquí. El problema no es sólo jurídico, sino operativo: el SAT tendrá que verificar residencia fiscal, tratados para evitar doble tributación, pagos proporcionales, premios, bonos y posibles ingresos comerciales ligados a la presencia de los jugadores en México.
Así, el Mundial 2026 dejará mucho más que estadios llenos y derrama turística. También será una prueba para saber si México puede convertir un evento global en una oportunidad real de recaudación, sin que las exenciones otorgadas a la FIFA reduzcan aún más el margen fiscal del país.

