Por: Redacción El Censal |Xalapa, Veracruz | 19 de junio de 2026
El fenómeno climático El Niño ya comenzó a desarrollarse en el océano Pacífico y existe una probabilidad del 80 % de que se consolide entre junio y agosto de 2026, lo que podría traducirse en episodios de calor extremo, lluvias intensas y cambios importantes en los patrones meteorológicos que afectan a estados como Veracruz. Así lo han advertido organismos internacionales y especialistas en climatología, quienes mantienen un monitoreo constante de la evolución del fenómeno ante sus posibles repercusiones en México.
De acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y diversos centros de vigilancia climática, El Niño se caracteriza por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial, lo que altera la circulación atmosférica y modifica el comportamiento habitual de las lluvias y las temperaturas en distintas regiones del planeta. Las proyecciones actuales indican que existe incluso una probabilidad cercana al 90 % de que el fenómeno continúe durante el otoño de 2026, con efectos que podrían extenderse hasta el próximo año.
En Veracruz, especialistas consultados por medios regionales han advertido que este escenario podría favorecer una combinación de temperaturas superiores al promedio y precipitaciones de gran intensidad, especialmente durante la temporada de ciclones tropicales. Si bien los impactos específicos dependerán de la evolución del fenómeno y de otros factores atmosféricos, las autoridades recomiendan mantenerse atentos a los avisos oficiales y a los pronósticos emitidos por los servicios meteorológicos.
El posible fortalecimiento de El Niño también coincide con el inicio de la temporada de lluvias y huracanes en el Atlántico, un periodo en el que Veracruz suele enfrentar riesgos por inundaciones, deslaves y crecidas de ríos en diversas regiones. La interacción entre ambos fenómenos puede incrementar la variabilidad climática y provocar eventos extremos tanto de precipitación como de calor en distintos momentos del año.
Organismos especializados explican que no todas las regiones experimentan los mismos efectos durante un episodio de El Niño. Mientras algunas zonas registran sequías prolongadas, otras pueden presentar lluvias por encima de lo normal y tormentas más intensas. En el caso de México, los impactos dependen de la intensidad del fenómeno y de las condiciones atmosféricas presentes en cada temporada.
Para sectores como la agricultura, la ganadería y la protección civil, el seguimiento de este fenómeno resulta especialmente relevante debido a que las variaciones en temperatura y precipitación pueden afectar cultivos, disponibilidad de agua e infraestructura. Asimismo, el incremento del calor favorece una mayor demanda de energía eléctrica y puede representar riesgos para la salud de la población más vulnerable.
Las autoridades meteorológicas recomiendan a la ciudadanía mantenerse informada exclusivamente a través de fuentes oficiales como el Servicio Meteorológico Nacional y los sistemas estatales de Protección Civil, además de seguir las indicaciones preventivas durante la temporada de lluvias y ciclones tropicales.
Con una probabilidad del 80 % de consolidarse durante este verano, El Niño se perfila como uno de los principales factores climáticos que podrían influir en las condiciones meteorológicas de Veracruz durante los próximos meses, incrementando la posibilidad de episodios de calor intenso y lluvias torrenciales que requerirán vigilancia permanente por parte de autoridades y población.

