Por: Redacción El Censal |Xalapa, Veracruz| 21 de septiembre de 2026
A partir del próximo 3 de noviembre de 2026, las escuelas primarias y secundarias de México deberán restringir el uso de celulares, tabletas y otros dispositivos con pantalla durante la jornada escolar, incluida la hora del recreo, como parte de un acuerdo nacional impulsado por la Secretaría de Educación Pública (SEP).
La medida fue anunciada por la presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, después de un proceso de consulta con autoridades educativas y docentes de las 32 entidades. Desde agosto, el Gobierno federal había planteado establecer reglas nacionales para el uso de dispositivos digitales en las escuelas.
Los estudiantes sí podrán llevar sus celulares a los planteles, pero deberán mantenerlos guardados durante las actividades escolares. Se contemplan excepciones para situaciones de emergencia, necesidades particulares de los estudiantes y, conforme a los lineamientos que se publiquen, determinados usos pedagógicos autorizados.
La restricción también contempla los periodos de recreo, por lo que el objetivo no se limita a evitar distracciones durante las clases, sino a promover una mayor convivencia entre estudiantes y reducir el uso cotidiano de pantallas dentro de los planteles. La regulación será diferente en educación media superior, donde cada plantel establecerá sus propias reglas, mientras que las universidades conservarán su autonomía.
La SEP ha señalado que la regulación estará acompañada de acciones de orientación para estudiantes, docentes y familias sobre el uso responsable de dispositivos digitales. El acuerdo será publicado en el Diario Oficial de la Federación y posteriormente las escuelas deberán realizar actividades informativas para preparar a sus comunidades educativas antes de su aplicación.
Con esta disposición, México establecerá por primera vez una regulación nacional sobre el uso de celulares en primarias y secundarias, en un contexto donde distintos estados ya habían implementado restricciones propias. El reto será aplicar las nuevas reglas de manera uniforme y, al mismo tiempo, mantener los beneficios educativos que puede ofrecer la tecnología cuando su uso sea pertinente y supervisado.

