El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) se ha consolidado como una de las estructuras criminales con mayor expansión territorial en México. Diversos reportes de inteligencia y análisis internacionales coinciden en que su presencia o influencia alcanza múltiples regiones estratégicas del país, desde la costa del Pacífico hasta el centro, el sureste y zonas de la frontera norte.
Aunque la intensidad operativa varía entre entidades, el consenso entre agencias de seguridad apunta a que el CJNG mantiene actividad en estados clave como Jalisco, Michoacán, Colima, Guanajuato, Veracruz, Zacatecas y Tamaulipas, entre otros. Algunos análisis incluso sugieren que el grupo ha logrado presencia o redes de influencia en las 32 entidades federativas, un fenómeno que refleja su modelo organizacional flexible y altamente descentralizado.
A diferencia de estructuras criminales tradicionales con fuerte dependencia jerárquica, el CJNG ha operado bajo esquemas de diversificación territorial y funcional. Este diseño permite que la organización mantenga operaciones incluso frente a eventos disruptivos, como capturas o neutralización de liderazgos.
💰 La dimensión económica del CJNG
Cuantificar con precisión los ingresos de organizaciones criminales representa un desafío metodológico considerable. La economía ilegal es, por naturaleza, opaca y dinámica. Sin embargo, existen estimaciones ampliamente citadas que permiten dimensionar la magnitud del fenómeno.
Diversos análisis señalan que los cárteles mexicanos, en conjunto, podrían generar entre 18 mil y 58 mil millones de dólares anuales, considerando narcotráfico y otras actividades ilícitas. Dentro de este ecosistema, el CJNG es considerado uno de los actores más rentables y diversificados.
Algunas estimaciones independientes ubican sus activos globales en niveles potencialmente superiores a 20 mil millones de dólares, impulsados por redes internacionales de tráfico de drogas y sofisticadas estructuras de lavado de dinero. Informes especializados también han documentado que ciertos mercados ilícitos específicos podrían representar miles de millones acumulados en periodos relativamente cortos.
Desde una perspectiva conservadora, la estructura de ingresos atribuida al CJNG suele agruparse en tres grandes rubros:
| Tipo de actividad | Rango anual estimado |
|---|---|
| Narcotráfico (drogas sintéticas y tradicionales) | 10 – 30 mil millones USD |
| Robo de combustible / contrabando | 100 – 1,000 millones USD |
| Fraudes / economías paralelas | 100 – 500 millones USD |
| Total estimado parcial | ≈ 10 – 32 mil millones USD+ |
Estas cifras no constituyen datos oficiales, sino aproximaciones derivadas de modelos indirectos, investigaciones financieras, decomisos y extrapolaciones de mercado.
🪖 El abatimiento de “El Mencho”
En febrero de 2026, las versiones sobre el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes reactivaron el debate sobre la resiliencia de las organizaciones criminales. Como figura emblemática del CJNG, su liderazgo representaba un componente estratégico y simbólico.
Sin embargo, la experiencia histórica indica que la neutralización de líderes no siempre se traduce en debilitamiento inmediato. Organizaciones altamente descentralizadas pueden absorber choques de liderazgo mediante reacomodos internos, sucesiones operativas o incluso fragmentaciones competitivas.
En el corto plazo, los efectos suelen manifestarse en forma de disputas internas, ajustes territoriales o variaciones en los niveles de violencia. En el largo plazo, el impacto depende más de factores estructurales: mercados ilícitos, capacidades financieras, redes logísticas y entorno institucional.
📌 Lectura estructural del fenómeno
Más allá del impacto mediático, el caso del CJNG ilustra una realidad compleja: el crimen organizado contemporáneo opera como un sistema económico adaptable, diversificado y con incentivos financieros significativos.
Comprender su dinámica requiere ir más allá de eventos coyunturales. La estabilidad o transformación de estas estructuras suele responder menos a individuos específicos y más a variables sistémicas: rentabilidad de mercados ilegales, debilidad institucional, flujos financieros ilícitos y condiciones socioeconómicas regionales.
En este contexto, los episodios de alto impacto, como la caída de liderazgos, representan puntos de inflexión relevantes, pero no determinantes por sí solos.



