Por: Redacción El Censal |Ottawa, Canadá | 14 de abril de 2026
El gobierno de Mark Carney anunció la eliminación temporal del impuesto federal a la gasolina y al diésel como respuesta al incremento de hasta 45% en los precios de los combustibles durante 2026, derivado del conflicto en Irán y la volatilidad energética global.
La medida contempla la suspensión del impuesto especial a los combustibles entre abril y septiembre de 2026, lo que permitirá reducir el precio de la gasolina en aproximadamente 10 centavos por litro y el diésel en cerca de 4 centavos, aliviando la presión sobre hogares y sectores productivos.
De acuerdo con el gobierno canadiense, esta decisión busca mitigar el impacto del encarecimiento energético en sectores clave como transporte, agricultura, construcción y logística, todos altamente dependientes de los combustibles fósiles.
El ajuste fiscal se da en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas en Medio Oriente, particularmente por el conflicto con Irán, que ha impulsado los precios del petróleo por encima de los 100 dólares por barril, generando presiones inflacionarias en múltiples economías.
Esta no es la primera acción del gobierno de Carney para contener el costo de vida. En meses previos, su administración ya había eliminado el impuesto al carbono al consumidor y reforzado apoyos fiscales para amortiguar el impacto de la inflación en bienes básicos, en una estrategia orientada a fortalecer el poder adquisitivo de la población.
Desde una perspectiva económica, la eliminación temporal de impuestos a combustibles representa una herramienta directa para reducir costos en cadena, ya que el precio de la energía influye en transporte, producción y distribución de bienes, incluyendo alimentos. Sin embargo, especialistas advierten que estas medidas también implican menores ingresos fiscales para el Estado, lo que puede presionar las finanzas públicas si se prolongan en el tiempo.
El caso de Canadá se suma a una tendencia global donde distintos países han optado por reducir impuestos o subsidiar combustibles ante la crisis energética. En México, por ejemplo, el gobierno ha aplicado estímulos fiscales al diésel y acuerdos para contener el precio de la gasolina, reflejando un enfoque similar para evitar impactos mayores en la inflación.
En este contexto, la decisión canadiense evidencia cómo los gobiernos están recurriendo a políticas fiscales de corto plazo para enfrentar un entorno internacional volátil, donde el costo de la energía se ha convertido en uno de los principales factores que determinan la estabilidad económica y el bienestar de las familias.

