La Habana, Cuba/Caracas, Venezuela.- La incautación de un buque tanquero petrolero cerca de las costas de Venezuela por parte de Estados Unidos esta semana ha generado una profunda preocupación, ya que pone en riesgo crítico el ya debilitado suministro de petróleo a Cuba. La isla caribeña se encuentra sumida en una grave crisis energética, marcada por apagones diarios de larga duración que han paralizado su productividad y puesto a prueba la paciencia de sus habitantes.
El Nudo del Suministro
Cuba depende en gran medida del crudo y los productos refinados provenientes de Venezuela, los cuales son transportados mediante pequeñas embarcaciones y una flota de buques autorizados. Sin embargo, este flujo se ha visto reducido drásticamente:
Entre enero y noviembre de 2025, Venezuela envió aproximadamente 27,000 barriles por día (bpd) a Cuba, una cifra menor a los 32,000 bpd registrados el año anterior.
Las importaciones de Cuba ya se habían visto afectadas por una disminución en los envíos desde México este año.
Según analistas, como Jorge Piñón de la Universidad de Texas, la continua presión por parte de Estados Unidos y la falta de alternativas viables (como el suministro ruso en grandes cantidades que no se ha concretado) podrían “evaporar en gran medida” las importaciones de petróleo, llevando a la isla a una situación desesperada.
El Impacto de la Incautación
El tanquero incautado, identificado como el Skipper, ha sido señalado por haber transferido una pequeña parte de su carga de petróleo venezolano a otro buque con destino a Cuba cerca de Curazao. Adicionalmente, el país de Guyana afirmó que el barco enarbolaba una bandera falsa.
La acción estadounidense no solo confisca el crudo, sino que también pone en alerta a armadores y operadores navieros, quienes ahora están reconsiderando zarpar de aguas venezolanas por temor a ser objeto de acciones similares. Esto podría estrangular aún más las rutas de transporte utilizadas para evadir las sanciones, incluyendo el método de “terceros” que cargan crudo en Venezuela, desvían una parte a Cuba en el Caribe, y llevan el resto a China.
La situación actual intensifica la crisis humanitaria y económica en Cuba, dependiendo ahora la estabilidad energética de la isla de cómo respondan los actores internacionales y las empresas de transporte marítimo a esta nueva medida de presión.







