Por: Redacción El Censal |Ciudad de México, México| 24 de marzo 2026
La inflación en México registró un nuevo repunte y se ubicó en 4.63% anual en la primera quincena de marzo de 2026, su nivel más alto en más de un año, impulsada principalmente por el encarecimiento de alimentos como el jitomate, el aumento en el transporte aéreo y el alza en tarifas eléctricas, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) creció 0.62% respecto a la quincena previa, reflejando una aceleración significativa frente al mismo periodo de 2025, cuando la inflación anual era de apenas 3.67%. Este comportamiento confirma una tendencia al alza que aleja al país del objetivo del Banco de México, fijado en 3% ±1 punto porcentual.
Entre los productos que más presionaron la inflación destaca el jitomate, cuyo precio se disparó 32.17% en solo dos semanas, seguido del transporte aéreo con un incremento de 21.86% y la electricidad con alzas cercanas al 2%, además de otros alimentos básicos como limón, papa y pollo. Estos aumentos reflejan un fenómeno típico de inflación no subyacente, donde factores estacionales, logísticos y energéticos impactan directamente en los precios.
Desde una perspectiva económica, el repunte inflacionario evidencia una combinación de presiones internas y externas. Por un lado, el encarecimiento de productos agrícolas responde a factores como inseguridad en rutas de distribución, condiciones climáticas y costos logísticos. Por otro, el aumento en energéticos —como la electricidad— está vinculado a la volatilidad internacional en precios de petróleo y gas, lo que incrementa los costos de producción y transporte.
El impacto es directo en el poder adquisitivo. Los alimentos, que registraron incrementos superiores al 8% en frutas y verduras, afectan principalmente a los hogares de menores ingresos, donde el gasto en alimentos representa una mayor proporción del presupuesto. Esto genera un efecto regresivo en la economía, ampliando brechas sociales y reduciendo la capacidad de consumo.
En términos macroeconómicos, el dato complica el panorama para la política monetaria. Con una inflación por encima del rango objetivo, el Banco de México enfrenta un dilema: mantener tasas altas para contener precios o flexibilizar la política para impulsar el crecimiento. Analistas advierten que, de continuar esta tendencia, podrían pausarse los recortes o incluso evaluarse nuevos aumentos en la tasa de interés.
Además, el repunte refleja una inflación más persistente de lo esperado. La inflación subyacente —que excluye productos volátiles— se mantiene en niveles cercanos a 4.46%, lo que indica que las presiones no son únicamente temporales, sino que están permeando en servicios y mercancías.
En este contexto, el alza de precios en marzo no solo es un dato coyuntural, sino una señal de alerta sobre la estabilidad económica. La combinación de alimentos caros, energía al alza y servicios más costosos configura un escenario donde la inflación podría mantenerse por encima del objetivo durante varios meses, condicionando el rumbo económico de México en 2026.

