Xalapa, Ver; 06 de febrero de 2026.- La seguridad pública municipal continúa siendo una de las funciones con menor prioridad presupuestal en Veracruz. En promedio, los ayuntamientos del estado destinan apenas 0.17% de su presupuesto total a esta área clave, de acuerdo con un análisis de los presupuestos municipales más recientes. En términos simples, por cada 100 pesos que gasta un municipio veracruzano, menos de 20 centavos se canalizan a seguridad pública.
Un gasto bajo y desigual en todo el estado
El comportamiento del gasto revela una realidad aún más preocupante cuando se observa la distribución entre municipios. La mediana estatal se ubica alrededor de 0.10%, lo que significa que más de la mitad de los municipios invierte incluso menos que el ya bajo promedio.
El rango de asignación va desde niveles prácticamente nulos (0%) hasta casos atípicos cercanos al 1.3%, concentrados en muy pocos municipios. Esta dispersión confirma que el esfuerzo en seguridad pública no es una política homogénea ni transversal, sino una excepción en contadas administraciones locales.
La gráfica lo deja claro: esfuerzo marginal generalizado
La gráfica de municipios ordenados de menor a mayor esfuerzo presupuestal muestra una pendiente plana durante la mayor parte del recorrido, seguida de un salto abrupto en los últimos casos. Esto indica que:
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La mayoría de los municipios realiza esfuerzos marginales en seguridad.
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Un grupo reducido concentra niveles sig
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nificativamente mayores de inversión.
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La seguridad pública no está integrada como prioridad estructural en la planeación municipal.
¿Por qué los municipios invierten tan poco?
Desde una lectura económica y de política pública, el bajo gasto municipal en seguridad responde a varios factores estructurales:
Rigidez del gasto público.
La mayor parte del presupuesto municipal se destina a nómina y servicios personales, lo que reduce el margen para inversión operativa, equipamiento o programas de prevención del delito.
Dependencia de fuerzas externas.
Muchos ayuntamientos delegan de facto la seguridad a corporaciones estatales o federales, como la Secretaría de Seguridad Pública estatal o la Guardia Nacional, sin reflejar esta función en su propio presupuesto.
Capacidad institucional limitada.
La falta de recursos se traduce en escasa profesionalización policial, déficit de equipamiento, ausencia de jueces cívicos y programas preventivos discontinuos, lo que debilita la seguridad desde el nivel más cercano a la ciudadanía.
Seguridad municipal: un reto pendiente en Veracruz
El diagnóstico es claro: el esfuerzo presupuestal municipal en seguridad pública en Veracruz es estructuralmente bajo. Con un promedio de apenas 0.17%, la seguridad no está internalizada como una función prioritaria del municipio, pese a ser el primer contacto entre gobierno y ciudadanía.
Elevar esta proporción a niveles de entre 0.5% y 1.0% del presupuesto implicaría triplicar o incluso quintuplicar los recursos disponibles, con impactos directos en prevención del delito, capacidad de respuesta, equipamiento policial y coordinación interinstitucional.
En un contexto donde la percepción de inseguridad sigue siendo uno de los principales problemas sociales, la discusión ya no es si los municipios deben invertir más en seguridad, sino cuánto tiempo más pueden seguir sin hacerlo.







