Por: Redacción El Censal | Xalapa, Veracruz | 3 de febrero de 2026
El Servicio de Administración Tributaria (SAT) ha reforzado la obligación de que toda operación de venta de automóviles usados —incluidas las realizadas entre particulares— esté respaldada por un Comprobante Fiscal Digital por Internet (CFDI), acompañado de la factura original del vehículo siempre que exista, como parte de las prácticas fiscales vigentes en México. Esta disposición, vigente y enfatizada en la Resolución Miscelánea Fiscal 2024, elimina paulatinamente el uso del endoso tradicional de facturas impresas como forma de acreditar la transmisión de propiedad.
Qué implica la obligación fiscal
El CFDI es la factura electrónica oficial en México y su emisión está regulada por el SAT para registrar y vigilar las operaciones económicas formales. El propósito de esta medida es transparentar la transacción de bienes y servicios, incluyendo automóviles usados, y facilitar la fiscalización del ingreso ante la autoridad tributaria.
En el contexto propio de los autos usados, la obligación de emitir un CFDI busca que incluso las ventas entre particulares se documenten electrónicamente, aunque jurídicamente la operación pueda quedar respaldada por otros medios ante la Secretaría de Movilidad o el Repuve. El SAT recomienda además conservar contratos, comprobantes de pago y evidencia bancaria para aclaraciones futuras.
Fiscalmente, la venta de un automóvil usado entre particulares normalmente está exenta del Impuesto al Valor Agregado (IVA), salvo que quien vende sea considerado contribuyente con actividad empresarial. En cuanto al Impuesto Sobre la Renta (ISR), existe una exención hasta cierto umbral y, al excederlo, el exceso puede tributar hasta en 35 % sobre la ganancia obtenida, es decir, la diferencia entre el precio de venta y el costo de adquisición original.
Impacto potencial en el mercado de autos usados de Veracruz
En Veracruz, donde las transacciones de autos de segunda mano entre particulares representan una parte importante del mercado –especialmente en ciudades medianas como Veracruz puerto, Xalapa y Coatzacoalcos– la formalización de las ventas con CFDI puede tener efectos variados:
- Mayor transparencia y seguridad jurídica: La documentación electrónica podría reducir disputas legales o fraudes, beneficiando tanto compradores como vendedores y dando mayor certeza sobre la procedencia del vehículo.
- Barreras operativas para particulares: Aunque no necesariamente impone un impuesto directo en todas las ventas, la obligación de generar un CFDI exige que vendedores particulares se registren en el RFC o recurran a un proveedor autorizado de certificación para emitir el comprobante. Esto puede aumentar los costos o la percepción de complejidad en transacciones que antes eran simples, lo que podría desincentivar temporalmente las ventas entre particulares.
- Posible desplazamiento hacia canales formales: Con un marco fiscal más claro, concesionarios y lotes formalmente establecidos podrían ganar participación de mercado frente a transacciones informales, atrayendo a compradores que buscan respaldo documental sólido.
Analistas estiman que un proceso obligatorio de facturación podría moderar temporalmente la cantidad de transacciones informales, reduciendo el volumen global de ventas entre particulares en el corto plazo hasta que los vendedores se adapten a los requerimientos fiscales. Sin datos oficiales aún disponibles después de los cambios, estas estimaciones se basan en comparativas de mercados que han elevado la formalidad en operaciones económicas similares.
Comparación internacional: formalización y mercado de usados
En mercados europeos como el Reino Unido, donde las ventas de autos usados ya enfrentan normativas más estrictas y digitalización de registros, el mercado ha seguido creciendo, con estimaciones recientes que proyectan que las transacciones de vehículos usados alcanzarán casi 7.8 millones de unidades en 2026, pese a desafíos de oferta y regulaciones, y con precios y transacciones relativamente estables bajo un entorno de alta transparencia.
Aunque el contexto económico no es totalmente comparable, estos ejemplos sugieren que una formalización adecuada del mercado no necesariamente debilita la demanda a largo plazo; más bien puede fortalecer la confianza de los compradores y crear bases para un crecimiento sostenible, siempre que se acompañe de educación fiscal y herramientas accesibles para particulares.
Un mercado en transición
Para Veracruz, la implementación uniforme de la obligación de emitir CFDI en la venta de autos usados representa una transición hacia una mayor formalización, con potenciales beneficios en transparencia y seguridad jurídica, pero que requiere un acompañamiento y adaptación por parte de particulares y pequeños vendedores. La dinámica completa del mercado —especialmente en términos de volumen, precio promedio de ventas y participación de canales formales— aún deberá observarse en los próximos meses para evaluar efectos concretos en la economía local.








