Por: Redacción El Censal | Ciudad de México, México | 15 de junio de 2026
La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) analiza un proyecto para renovar la capacidad de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) mediante la posible adquisición de 12 nuevos aviones de combate, una iniciativa que busca sustituir la actual flota de cazas F-5 Tiger II, incorporada al país a principios de la década de 1980 y que hoy enfrenta un importante desgaste operativo. De acuerdo con reportes difundidos este fin de semana, el proceso de evaluación contempla distintas alternativas internacionales con el objetivo de fortalecer la vigilancia y defensa del espacio aéreo nacional.
Actualmente, la Fuerza Aérea Mexicana mantiene en operación únicamente una parte de los F-5 adquiridos hace más de cuatro décadas, situación que ha llevado a las autoridades militares a estudiar opciones de reemplazo para garantizar la continuidad de las capacidades de intercepción y patrullaje aéreo. Entre los modelos que han sido mencionados en análisis especializados se encuentran los Gripen E y Gripen F fabricados por la empresa sueca Saab, aunque hasta el momento no existe una decisión oficial sobre el modelo que eventualmente podría ser seleccionado.
La modernización forma parte de una estrategia más amplia para fortalecer las capacidades de la Fuerza Aérea Mexicana. Durante este año, la Sedena ha anunciado diversos proyectos orientados a incorporar nuevas tecnologías, incluyendo helicópteros multipropósito, aeronaves pilotadas a distancia y equipo especializado para mejorar las operaciones de vigilancia, transporte y apoyo a la población en casos de emergencia.
Especialistas en materia de defensa consideran que la renovación de la flota supersónica permitiría mejorar la capacidad de respuesta ante amenazas al espacio aéreo, fortalecer las tareas de vigilancia fronteriza y respaldar operaciones estratégicas de seguridad nacional. Asimismo, señalan que la incorporación de aeronaves de nueva generación reduciría costos de mantenimiento a largo plazo y ofrecería mejores niveles de eficiencia operativa frente a plataformas con varias décadas de servicio.
La eventual compra también implicaría programas de capacitación para pilotos, personal técnico y equipos de mantenimiento, además de inversiones en infraestructura para la operación de las nuevas aeronaves. Dependiendo del fabricante elegido, el proyecto podría incluir acuerdos de cooperación tecnológica, suministro de refacciones y asistencia logística para garantizar la disponibilidad de la flota durante su vida útil.
Aunque la Sedena no ha anunciado oficialmente un calendario para concretar la adquisición, diversas publicaciones especializadas indican que el objetivo es fortalecer la capacidad operativa de la Fuerza Aérea Mexicana en los próximos años y responder a las necesidades de una institución que enfrenta el reto de sustituir equipos incorporados desde la década de 1980. La decisión final dependerá de evaluaciones técnicas, presupuestales y estratégicas que actualmente continúan en análisis.
Con una propuesta para incorporar 12 nuevos aviones de combate y avanzar en la modernización de una flota con más de 40 años de antigüedad, México busca fortalecer sus capacidades de defensa aérea y actualizar una de las áreas estratégicas de la Fuerza Aérea Mexicana de cara a los desafíos tecnológicos y operativos del futuro.

