Por: Redacción El Censal |Ciudad de México, Mexico | 29 de abril de 2026
El acero mexicano se convertirá en uno de los pilares de los principales proyectos de infraestructura del sexenio, luego de que el Gobierno federal y la industria siderúrgica acordaran destinar más de un millón de toneladas para sistemas ferroviarios, además de reforzar el programa de 1.8 millones de Viviendas del Bienestar, así como obras complementarias como puentes, escuelas y desarrollos urbanos estratégicos. La medida forma parte del llamado Plan México, con el que la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum busca fortalecer el contenido nacional en la obra pública y reducir la dependencia de importaciones
Durante la firma del acuerdo con la industria siderúrgica nacional, Sheinbaum destacó que el objetivo es garantizar que las grandes obras del país utilicen prioritariamente acero producido en México, lo que permitirá fortalecer la planta productiva nacional, proteger empleos y blindar inversiones frente a la presión internacional derivada de aranceles y competencia asiática. Actualmente, México consume cerca de 28 millones de toneladas de acero al año, pero solo produce alrededor de 14 millones localmente, una brecha que el gobierno busca reducir con este nuevo esquema de compras públicas.
Uno de los principales detonadores será la expansión ferroviaria. La demanda superior al millón de toneladas estará dirigida a nuevos proyectos de trenes de pasajeros y carga, incluyendo corredores estratégicos que forman parte del programa ferroviario nacional. El impulso coincide con una inversión federal creciente en infraestructura ferroviaria, donde el Presupuesto de Egresos 2026 contempla miles de millones de pesos para rutas como el Tren México-Querétaro, el Corredor Interoceánico y nuevas conexiones del norte del país.
En paralelo, el sector constructor y la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda participarán activamente en el programa de 1.8 millones de Viviendas del Bienestar, una de las apuestas sociales más ambiciosas del actual gobierno. Esta política busca ampliar el acceso a vivienda digna para familias de menores ingresos y detonará una demanda masiva de acero estructural, varilla, perfiles y otros insumos indispensables para la edificación habitacional.
El acuerdo también incluye el compromiso del sector privado de ofrecer precios justos, calidad y abasto eficiente, mientras el Gobierno federal implementará incentivos como esquemas de puntos para privilegiar el contenido nacional y mayores facilidades de financiamiento. La estrategia pretende proteger más de 8 mil millones de dólares en inversiones y alrededor de 90 mil empleos vinculados a la industria siderúrgica mexicana, uno de los sectores industriales más sensibles frente a la competencia internacional.
Empresarios siderúrgicos han advertido que parte del problema actual proviene de importaciones asiáticas que ingresan con prácticas comerciales desleales o triangulación para evadir aranceles, afectando directamente la competitividad nacional. Por ello, el nuevo acuerdo también representa una señal política para reforzar la defensa comercial de la industria mexicana frente al mercado global.
Especialistas consideran que esta política puede tener un doble efecto positivo: por un lado, impulsar la reactivación industrial y la generación de empleo; por otro, acelerar proyectos estratégicos de movilidad y vivienda que tienen impacto directo en el crecimiento económico regional. Estados con fuerte presencia siderúrgica como Nuevo León, Coahuila, Michoacán y Veracruz podrían verse beneficiados por una mayor demanda de producción nacional.
Con más de un millón de toneladas destinadas a trenes y 1.8 millones de viviendas proyectadas, el acero mexicano se coloca en el centro de la política de infraestructura de 2026. La apuesta del Gobierno federal no solo busca construir más, sino hacerlo con mayor contenido nacional, fortaleciendo la industria interna y consolidando una nueva etapa de desarrollo industrial en México.

