Por: Redacción El Censal | Ciudad de México, México | 30 de abril de 2026
La Ciudad de México vuelve a encender las alertas por su acelerado hundimiento. Nuevas imágenes captadas por el satélite NISAR, desarrollado por la NASA en conjunto con la Organización India de Investigación Espacial (ISRO), confirmaron que algunas zonas de la capital mexicana se están hundiendo más de 2 centímetros por mes, una velocidad que preocupa por su impacto directo en infraestructura, movilidad y riesgo de inundaciones en una de las metrópolis más grandes del mundo.
El análisis preliminar se realizó entre octubre de 2025 y enero de 2026, durante la temporada seca, y permitió mapear con precisión milimétrica el movimiento del suelo. Las zonas marcadas en azul oscuro dentro de los mapas satelitales corresponden a los puntos con mayor subsidencia, principalmente en áreas cercanas al Aeropuerto Internacional Benito Juárez, el lago Nabor Carrillo y el antiguo lecho del Lago de Chalco. La NASA explicó que este fenómeno está relacionado principalmente con la sobreexplotación del acuífero subterráneo y la compactación del antiguo lecho lacustre sobre el que fue construida la ciudad.
La Zona Metropolitana del Valle de México, donde viven alrededor de 20 millones de personas, enfrenta este problema desde hace más de un siglo. Los primeros registros formales del hundimiento datan de 1925, y durante las décadas de 1990 y 2000 algunas zonas llegaron a hundirse hasta 35 centímetros por año. Ahora, con la tecnología del satélite NISAR, el monitoreo puede realizarse casi en tiempo real y con una precisión mucho mayor que la de sistemas anteriores.
NISAR fue lanzado el 30 de julio de 2025 desde el Centro Espacial Satish Dhawan, en India, y utiliza interferometría de radar de apertura sintética (InSAR), una tecnología capaz de detectar deformaciones milimétricas en la superficie terrestre incluso de noche, con nubosidad o bajo vegetación. Esto permite generar mapas constantes sobre movimientos del suelo, desplazamientos de glaciares y cambios en ecosistemas a nivel global.
Uno de los ejemplos más visibles del hundimiento en la capital es el Ángel de la Independencia. Desde su inauguración en 1910, el descenso progresivo del terreno obligó a agregarle 14 escalones a su base para compensar la diferencia de nivel. El Metro de la Ciudad de México también ha sido afectado durante años por este fenómeno, obligando a realizar trabajos frecuentes de renivelación en vías y estructuras.
Especialistas de la UNAM señalan que la extracción intensiva de agua para consumo urbano e industrial sigue siendo el principal detonante del problema. Al extraer grandes volúmenes del subsuelo, los sedimentos arcillosos del antiguo lago se compactan de forma irreversible, provocando hundimientos diferenciales que dañan tuberías, edificios, avenidas y sistemas de drenaje, además de aumentar la vulnerabilidad ante lluvias intensas e inundaciones.
La nueva información satelital permitirá a autoridades y urbanistas mejorar la planeación de obras públicas, reforzar zonas vulnerables y diseñar estrategias de mitigación más precisas. También servirá para anticipar daños en otras regiones del país con problemas similares de subsidencia y sobreexplotación hídrica.
Con un ritmo superior a 2 centímetros por mes en algunas zonas, la Ciudad de México confirma que su hundimiento no es un problema del futuro, sino una crisis estructural del presente. La diferencia ahora es que la NASA puede observarlo casi en tiempo real desde el espacio, ofreciendo una herramienta inédita para enfrentar uno de los mayores desafíos urbanos de México en 2026.

