Por: Redacción El Censal |Xalapa, Veracruz | 30 de abril de 2026
El Congreso de Veracruz puso sobre la mesa un tema clave para la salud pública y la protección ambiental: el uso excesivo de agrotóxicos en el cultivo de papa en la región central del estado. El diputado Carlos Marcelo Ruiz Sánchez presentó ante el Pleno de la LXVII Legislatura un pronunciamiento para impulsar una agricultura más limpia, tomando como base el decreto federal publicado en septiembre de 2025 que prohíbe 35 sustancias altamente peligrosas utilizadas como plaguicidas en México. La propuesta busca frenar el deterioro ambiental y reducir riesgos sanitarios para comunidades rurales.
Durante la Sexta Sesión del Segundo Periodo Ordinario, el legislador advirtió que el cultivo de papa ha descendido desde las faldas del Cofre de Perote hacia zonas de bosque mesófilo de niebla, espacios que no corresponden a su hábitat natural y que hoy enfrentan una presión creciente por el uso intensivo de agroquímicos. Esta expansión agrícola, señaló, está afectando ecosistemas sensibles y elevando la exposición de productores y habitantes a sustancias consideradas de alto riesgo para la salud.
El decreto federal mencionado prohíbe 35 plaguicidas clasificados como altamente peligrosos por sus efectos tóxicos y persistencia ambiental. Entre ellos destacan compuestos relacionados con afectaciones neurológicas, daños respiratorios, contaminación de mantos acuíferos y deterioro de la biodiversidad. La medida nacional forma parte de una estrategia de transición agroecológica impulsada por la Secretaría de Agricultura y la Secretaría de Medio Ambiente para reducir la dependencia de químicos de alto impacto en la producción alimentaria.
Ruiz Sánchez subrayó que Veracruz necesita fortalecer prácticas agrícolas sostenibles que permitan mantener la productividad sin comprometer la salud de los trabajadores del campo ni la conservación de los recursos naturales. En regiones montañosas como Perote, Las Vigas y zonas aledañas, el uso prolongado de pesticidas ha sido motivo de preocupación entre especialistas y organizaciones ambientales por su posible relación con afectaciones a fuentes de agua y suelos agrícolas.
Además del impacto ambiental, el debate tiene un componente económico importante. Expertos del sector agroalimentario señalan que avanzar hacia esquemas de producción más limpia puede abrir mejores oportunidades de comercialización nacional e internacional, especialmente en mercados que exigen certificaciones de inocuidad y menor huella química. Esto podría beneficiar a productores veracruzanos que buscan mayor competitividad en cadenas de valor más sustentables.
La transición, sin embargo, también implica retos. Sustituir plaguicidas convencionales requiere capacitación técnica, acompañamiento institucional y acceso a alternativas viables para pequeños productores. Por ello, legisladores y especialistas coinciden en que no basta con prohibir sustancias: se necesita una política integral que combine regulación, apoyo financiero y transferencia de tecnología agrícola.
En un estado donde el campo sigue siendo uno de los principales motores económicos, la discusión sobre los agrotóxicos abre una nueva etapa para la política agroambiental. La propuesta presentada en el Congreso busca que Veracruz no solo produzca más, sino mejor, con una agricultura que proteja los bosques, garantice alimentos más seguros y fortalezca la sostenibilidad del desarrollo rural en 2026.

