Por: Redacción El Censal |Ciudad de México, México| 16 de julio de 2026
El Gobierno de Estados Unidos anunció un endurecimiento de su política migratoria para visitantes temporales al establecer límites fijos de permanencia para las visas de estudiantes, visitantes de intercambio y periodistas extranjeros, una medida que modifica un esquema vigente durante décadas y que podría afectar a miles de personas que ingresan al país con fines académicos, profesionales o informativos. La nueva regulación, impulsada por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), establece que las visas F y J tendrán una duración máxima de cuatro años, mientras que las visas I, destinadas a periodistas extranjeros, quedarán limitadas a 240 días, con posibilidad de solicitar extensiones en determinados casos.
Hasta ahora, estos tipos de visa permitían que los beneficiarios permanecieran en Estados Unidos durante toda la duración de su programa académico, intercambio o actividad periodística, siempre que conservaran su estatus migratorio. Con la nueva disposición, las estancias pasarán a tener un plazo determinado y los titulares deberán gestionar renovaciones si requieren permanecer más tiempo en territorio estadounidense. La norma entrará en vigor 60 días después de su publicación en el Registro Federal, aunque todavía está sujeta al proceso de revisión correspondiente.
El Departamento de Seguridad Nacional justificó la decisión argumentando que el incremento sostenido en el número de visitantes internacionales ha dificultado el monitoreo migratorio. De acuerdo con cifras oficiales, durante 2024 Estados Unidos registró más de 1.8 millones de admisiones de estudiantes internacionales, un crecimiento superior al 11% respecto al año anterior. En ese mismo periodo también ingresaron más de 500 mil participantes de programas de intercambio y alrededor de 37 mil periodistas extranjeros acreditados con visa I.
Además de fijar nuevos límites de permanencia, la regulación incorpora cambios para estudiantes internacionales, quienes ya no podrán modificar libremente sus objetivos académicos ni transferirse entre instituciones sin autorización migratoria. Asimismo, el periodo de gracia para abandonar Estados Unidos una vez concluidos sus estudios se reducirá de 60 a 30 días, lo que obligará a realizar trámites migratorios con mayor anticipación.
La medida forma parte de una estrategia más amplia de endurecimiento migratorio impulsada por la administración del presidente Donald Trump, que desde 2025 ha incrementado la supervisión sobre distintas categorías de migración legal. Analistas consideran que las nuevas restricciones buscan fortalecer los mecanismos de control migratorio, aunque también podrían reducir el atractivo de Estados Unidos como destino para estudiantes, investigadores, académicos y profesionales internacionales.
Desde una perspectiva económica, las universidades estadounidenses podrían enfrentar efectos relevantes. Los estudiantes internacionales representan una importante fuente de ingresos para las instituciones de educación superior mediante el pago de colegiaturas, alojamiento, consumo y actividades de investigación. La organización NAFSA: Association of International Educators ha estimado en años recientes que los estudiantes extranjeros aportan decenas de miles de millones de dólares anuales a la economía estadounidense y generan cientos de miles de empleos relacionados con el sector educativo.
Especialistas en educación superior y competitividad advierten que reglas migratorias más estrictas podrían incentivar que parte del talento internacional opte por otros destinos como Canadá, Reino Unido, Alemania o Australia, países que han fortalecido programas para atraer estudiantes e investigadores extranjeros. Esta competencia global por el talento se ha intensificado en áreas estratégicas como ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, donde la movilidad internacional juega un papel clave para la innovación.
Aunque las nuevas reglas permitirán solicitar prórrogas en determinados casos, el cambio representa una modificación importante al sistema migratorio estadounidense para estudiantes, visitantes de intercambio y periodistas. Las autoridades sostienen que el objetivo es mejorar el control sobre las estancias temporales, mientras que diversos sectores académicos y de medios de comunicación anticipan que el impacto podría extenderse a la cooperación internacional, la investigación científica y el intercambio educativo entre Estados Unidos y el resto del mundo.

