Por: Redacción El Censal | CDMX, México | 25 de febrero 2026
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, presentó este miércoles su esperado proyecto de reforma constitucional en materia electoral, una iniciativa que promete transformar el sistema político y reducir el costo de las elecciones en el país, pero que también ha generado tensiones incluso entre sus aliados políticos.
El eje fundamental de la propuesta es un rediseño de la estructura electoral para otorgar mayor protagonismo al voto directo de la ciudadanía, disminuir el gasto público y fortalecer la fiscalización de recursos políticos. Sin embargo, voces críticas advierten riesgos de desbalance en la representación y de posible concentración del poder político.
¿Qué propone la reforma electoral de Sheinbaum?
La iniciativa se articula alrededor de cuatro objetivos centrales:
Mayor incidencia del voto ciudadano
El Congreso —tanto la Cámara de Diputados como el Senado— se reorganizaría para priorizar el voto directo:Mantendría los 500 diputados, de los cuales todos serían electos por voto popular, eliminando las tradicionales listas cerradas de representación proporcional (los llamados plurinominales).
En el Senado, el número de escaños se reduciría de 128 a 96, con eliminación total de plurinominales.
Reducción de costos electorales
La reforma plantea recortar hasta un 25% el gasto total en elecciones, incluyendo recursos del Instituto Nacional Electoral (INE), partidos políticos, tribunales electorales y organismos locales. También se propone reducir sueldos y duplicidades administrativas.Fiscalización y reglas tecnológicas
El nuevo marco pretende endurecer la supervisión financiera de partidos y campañas, otorgando al INE mayor acceso a sus operaciones y prohibiendo aportaciones en efectivo. Además, busca regular la inteligencia artificial en campañas y prohibir el uso de bots y clonaciones digitales para manipulación de opinión pública.Modernización democrática
Se facilitaría el voto de mexicanos en el extranjero, se ampliaría la democracia participativa con más mecanismos de consulta directa, y se reducirían tiempos de propaganda en radio y televisión.
El argumento del Ejecutivo: eficiencia y participación
En la presentación, Sheinbaum defendió que el sistema electoral mexicano sigue operando con reglas de “una realidad histórica distinta” y que el país tiene uno de los sistemas más costosos del mundo, con más de 61 mil millones de pesos destinados a procesos electorales en 2024.
La mandataria ha insistido en que su propuesta no busca instaurar un partido de Estado ni un sistema unipartidista, sino fortalecer la democracia y acercarla a la ciudadanía, además de destinar recursos ahorrados a programas sociales prioritarios como salud y educación.
Críticas y resistencias: ¿riesgos para la pluralidad?
La reacción de distintos sectores —políticos, académicos y opositores— ha sido rápida y diversa:
Partidos aliados como el PT y el PVEM se han mostrado renuentes a aceptar la reducción de financiamiento y la eliminación de plurinominales, que impacta directamente su representación y operación política.
Críticos argumentan que eliminar mecanismos de representación proporcional podría debilitar a partidos minoritarios y reducir la diversidad política en el Congreso.
Algunos analistas comparan el proyecto con reformas previas —como la judicial— que, aunque presentadas como avances, han generado preocupaciones sobre la concentración de poder y la autonomía institucional.
Asimismo, lograr la aprobación requiere una mayoría calificada de dos tercios en el Congreso, una barrera legal que obliga al gobierno a negociar con fuerzas políticas que podrían no respaldar plenamente la iniciativa.
Un momento político polarizado
Este debate se da en un contexto de alta polarización política en México. Sectores progresistas y organizaciones civiles reconocen algunos beneficios, como un sistema electoral más austero y transparente. No obstante, otros alertan que sin contrapesos sólidos, la reforma podría afectar el equilibrio entre representación ciudadana y concentración institucional, especialmente si no se acompaña de fortalecimiento de instituciones autónomas.
¿Qué sigue?
La propuesta fue formalmente entregada al Congreso y abrirá un proceso de discusión que podría extenderse semanas o meses. El resultado no solo definirá la configuración del sistema electoral rumbo a las elecciones de 2027, sino que también marcará el rumbo político de México en una era en la que la confianza ciudadana en las instituciones es un tema central.






