Ciudad de México, México.- El Banco de México (Banxico) aclaró que la nueva facultad para adquirir Certificados de la Tesorería (Cetes) y Bonos de Desarrollo del Gobierno Federal (Bondes F) no constituye un programa de expansión cuantitativa ni representa una medida para financiar al gobierno federal, sino una herramienta adicional para administrar la liquidez del sistema financiero.
La medida surge tras la modificación a la Circular 6/2012, que permitirá al banco central realizar subastas inversas para la compra de estos instrumentos en el mercado secundario cuando existan faltantes temporales de liquidez. Banxico enfatizó que las operaciones se realizarán exclusivamente con intermediarios financieros y no directamente con el Gobierno de México.
La institución explicó que, al limitar las compras únicamente a Cetes y Bondes F, instrumentos de corto plazo o de tasa variable, no se prevé un impacto sobre las curvas de rendimiento de los bonos de largo plazo ni una relajación de la política monetaria.
Además de los bancos, en estas operaciones podrán participar casas de bolsa, sociedades de inversión y Sociedades de Inversión Especializadas en Fondos para el Retiro (Siefores). El objetivo es mejorar la distribución de la liquidez en el mercado de dinero y mantener la tasa de interés interbancaria a un día en niveles congruentes con la tasa objetivo fijada por la Junta de Gobierno de Banxico.
Especialistas señalaron que mecanismos similares ya son utilizados por otros bancos centrales de América Latina, entre ellos los de Brasil, Colombia, Perú y Chile, como instrumentos para gestionar episodios de escasez de liquidez y fortalecer el funcionamiento de los mercados financieros.
Banxico reiteró que esta nueva herramienta únicamente amplía el conjunto de instrumentos disponibles para la instrumentación de la política monetaria y no implica un cambio en la postura monetaria ni un financiamiento al gasto público.

