Ciudad de México. Disney tuvo que desembolsar 11,790 pesos al gobierno mexicano para poder reproducir elementos arqueológicos nacionales en un capítulo especial de Los Simpson centrado en la cultura mexicana, de acuerdo con información publicada por EL CEO.
El episodio, titulado The Fall Guy-Yi-Yi!, muestra una historia ambientada en una zona arqueológica de México e incluye referencias visuales a la Piedra del Sol y a la Pirámide de Teotihuacán. Para concretarlo, Disney, a través de 20th Century Television, presentó desde septiembre pasado una solicitud ante el Instituto Nacional de Antropología e Historia para obtener la autorización correspondiente.
Según el documento citado por el medio, el pago fue realizado para cumplir con la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos. Además, el INAH estableció condiciones específicas para el uso de estas imágenes, entre ellas no alterar la apariencia de las pirámides ni su entorno, así como evitar que monumentos de distintas temporalidades y culturas fueran presentados de manera que distorsionaran la historia prehispánica de México.
Las autoridades también precisaron que este permiso no transfiere derechos sobre los monumentos a Disney. Eso significa que, si la compañía quisiera volver a utilizar esas imágenes en otros episodios o productos, tendría que tramitar una nueva autorización ante el gobierno mexicano.
El caso de Disney no es aislado. En abril de 2025, Adidas también solicitó permiso para reproducir la imagen de la Piedra del Sol en camisetas de la Selección Mexicana rumbo al Mundial de 2026, por lo que pagó 41,265 pesos. Incluso en 2021, la misma firma cubrió 18,680 pesos para utilizar la figura de Quetzalcóatl en la indumentaria del combinado nacional.
Más allá de lo anecdótico, el episodio refleja cómo el patrimonio cultural mexicano también tiene un valor económico y regulatorio para la industria global del entretenimiento. En un contexto donde las grandes franquicias buscan conectar con audiencias locales, México no solo aporta identidad visual y narrativa, sino también activos culturales cuya utilización formal exige pago, permiso y apego legal.

