Menlo Park, California. Meta alista una nueva ronda de despidos que arrancaría el próximo 20 de mayo y que, en su primera fase, podría alcanzar a cerca de 8,000 trabajadores, equivalentes a alrededor de 10% de su plantilla global, de acuerdo con información difundida por Reuters y publicada por El Economista.
La empresa dueña de Facebook e Instagram no confirmó oficialmente ni el calendario ni la magnitud de los recortes, pero las versiones citadas apuntan a que esta sería apenas la primera oleada de ajustes de personal prevista para 2026. Según esas fuentes, Meta podría aplicar nuevas reducciones durante la segunda mitad del año, aunque todavía sin fechas ni dimensiones definitivas.
El trasfondo del ajuste responde al viraje estratégico encabezado por Mark Zuckerberg, quien ha intensificado inversiones de gran escala en inteligencia artificial para rediseñar la estructura interna de la firma, reducir capas jerárquicas y elevar la productividad mediante herramientas automatizadas y personal asistido por IA. En esa lógica, Meta ya ha reorganizado equipos de Reality Labs y reubicado ingenieros dentro de una nueva unidad llamada “Applied AI”, enfocada en acelerar agentes capaces de programar y ejecutar tareas complejas con mayor autonomía.
El movimiento ocurre en un contexto distinto al de los grandes despidos de 2022 y 2023, cuando Meta eliminó alrededor de 21,000 puestos durante el llamado “año de la eficiencia”. Ahora, la empresa llega con una posición financiera más sólida, pero con la convicción de que el siguiente ciclo competitivo en Silicon Valley dependerá de qué tan rápido pueda integrar la inteligencia artificial en su operación cotidiana. Al cierre de diciembre, Meta empleaba a casi 79,000 personas en todo el mundo.
La decisión también se inserta en una tendencia más amplia del sector tecnológico. La misma información refiere que otras compañías han justificado recortes recientes por ganancias de eficiencia derivadas de la IA, mientras el monitoreo de Layoffs.fyi reporta más de 73,000 empleos perdidos en tecnología en lo que va del año. Más allá del impacto laboral inmediato, el caso Meta confirma que la inteligencia artificial ya no solo está modificando productos y servicios, sino también la arquitectura organizacional de las grandes corporaciones.

