

Educación universitaria humanista
Se han señalado varias iniciativas para mejorar la educación a nivel universitario, que van desde el uso de la inteligencia artificial, el manejo del Big Data y en general, considerar a la tecnología como un medio para aprender. Lo anterior es una condición necesaria, pero no suficiente para se dé el aprendizaje en las universidades. Las tecnologías no deberían de ser un fin, sino más bien un medio para facilitar el aprendizaje.
Se comenta que el humanismo, en el proceso de enseñanza – aprendizaje, es importante, e incluso se habla de la educación centrada en el alumno, sin embargo, en el texto argumento que no se ha aplicado del todo. Déjenme explicarme.
Para hablar de la educación humanista nos podemos retornar a los escritos del psicólogo Carl Rogers. Dicho autor señala que para que se dé el aprendizaje es necesario que el profesor sea empático, auténtico y tenga una aceptación positiva incondicional del alumno.
La empatía es entender al otro y situarlo como alguien legítimo, sin embargo, muchas veces los profesores entramos al aula con la idea de que el estudiante tiene todas las condiciones para aprender e incluso llegamos a exigir ciertas pautas. La realidad es que en México muy pocos alumnos llegan al salón de clases bien comidos, descansados y con ánimos para aprender. Ser empático en una aula universitaria es considerar que pocas veces hay las condiciones para que se dé el aprendizaje, por lo tanto, se debería actuar en consecuencia.
Como maestro, ser auténtico en el aula no es fácil. Se nos dificulta mostrar nuestras emociones, sobre todo a los hombres. Además, siempre hay la posibilidad de mostrar máscaras que nos posibilitan "manejar" mejor la clase y tener "control" del grupo, sin que eso signifique una mejora del proceso de aprendizaje.
Aceptar incondicionalmente al alumno, es considerar a éste como un ser humano que se puede equivocar, que puede tener un mal día y en general, reconocer al estudiante por el simple hecho de ser una persona. Lo anterior no es fácil, debido a que el aula se ha convertido en un espacio donde se instruye, es decir, donde el profesor dicta las formas cómo se aprende y espera del alumno actitudes positivas, incluso cuando éste todavía está en una etapa biológica de crecimiento.
Las acciones encaminadas para alcanzar una educación humanista a nivel universitario, no sólo requieren de dinero, sino de una capacitación permanente al profesorado, que rinden frutos en el mediano y largo plazo. La tecnología es una herramienta en la formación docente, sin embargo, las habilidades socioemocionales de los profesores pueden ser la clave de una educación que transforme a los individuos y los haga respetuosos de sus pares, del medio ambiente y de ellos mismos.
La educación universitaria debe ir más allá de los rankings y las competencias laborales, y enfocarse en considerar a los estudiantes como el eje central de la existencia de las universidades. No se trata de solo ampliar matrícula, sino de generar las condiciones para que se dé un trato humanista a los alumnos.