Por: Redacción El Censal |Cancún, Quintana Roo| 20 de marzo 2026
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, planteó que durante 2026 los pagos en casetas y gasolineras del país se realicen de forma 100% digital, como parte de una estrategia para modernizar el sistema financiero y reducir el uso de efectivo, que actualmente domina cerca del 80% de las transacciones en el país.
El anuncio se dio en el marco de la Convención Bancaria, donde la mandataria explicó que el objetivo es hacer obligatorios estos pagos mediante herramientas como CoDi y otras plataformas digitales, en coordinación con la banca y el Banco de México. En términos prácticos, esto implicaría que los usuarios puedan pagar gasolina o peajes directamente desde sus teléfonos móviles, eliminando gradualmente el uso de efectivo en estos servicios.
Más allá del cambio tecnológico, la medida tiene un trasfondo económico relevante. La digitalización de pagos permite reducir costos de transacción, particularmente comisiones bancarias y gastos operativos asociados al manejo de efectivo. De hecho, la propia propuesta contempla que algunos pagos, como los realizados mediante CoDi, puedan operar con cero comisiones, lo que beneficiaría tanto a consumidores como a comercios.
En el caso de las gasolineras, este cambio también impacta directamente en la estructura de costos del sector. Actualmente, una parte importante de las ventas ya se realiza con tarjeta —alrededor del 30%—, pero las comisiones afectan la rentabilidad de los negocios. La eliminación o reducción de estos costos mediante pagos digitales podría traducirse en precios más competitivos para los consumidores.
Desde una perspectiva macroeconómica, la iniciativa se alinea con una estrategia más amplia de inclusión financiera. México sigue siendo una economía altamente dependiente del efectivo, lo que limita la trazabilidad de las transacciones y reduce la eficiencia del sistema financiero. Al impulsar pagos digitales en sectores de alto flujo como combustibles y autopistas, el gobierno busca acelerar la formalización económica y ampliar la base de usuarios del sistema bancario.
Además, la medida tiene implicaciones en materia de seguridad y recaudación. La reducción del efectivo disminuye riesgos de robo y facilita el control fiscal, al tiempo que permite generar información en tiempo real sobre el consumo y la actividad económica. Esto podría mejorar la toma de decisiones tanto en política pública como en el sector privado.
Sin embargo, el reto principal será la implementación. A pesar de los avances tecnológicos, una parte significativa de la población aún no utiliza servicios financieros digitales, lo que obliga a diseñar una transición gradual que no excluya a usuarios sin acceso a banca móvil o internet.
En este contexto, la digitalización de pagos en casetas y gasolineras no solo representa un cambio operativo, sino un paso estructural hacia una economía más eficiente, transparente y conectada. Si se ejecuta con éxito, podría convertirse en uno de los movimientos más relevantes en la modernización del sistema financiero mexicano en los últimos años.

