Por: Redacción El Censal |Ciudad de México, México| 07 de agosto de 2026
Las empresas mexicanas destinarán más de 775 millones de dólares a herramientas de inteligencia artificial generativa durante 2026, de acuerdo con estimaciones de IDC, una cifra que refleja el avance de la transformación digital en el sector privado y el creciente interés de las compañías por incorporar esta tecnología en sus procesos de producción, atención al cliente, análisis de información y toma de decisiones.
La inversión representa una oportunidad para que las empresas mexicanas pasen de utilizar la inteligencia artificial únicamente como una herramienta experimental a integrarla de manera permanente en sus operaciones. La tendencia coincide con el crecimiento mundial del gasto corporativo en IA, impulsado por la disponibilidad de modelos generativos capaces de automatizar tareas, procesar grandes volúmenes de información y generar contenidos en cuestión de segundos.
De acuerdo con IDC, la inteligencia artificial generativa se encuentra en una etapa de transición hacia aplicaciones empresariales más concretas. A nivel global, 25% de las empresas ya realiza inversiones significativas en GenAI y cuenta con planes de gasto establecidos para los siguientes 18 meses, mientras que la firma prevé que esta tecnología asumirá una proporción creciente de tareas rutinarias.
En México, el interés empresarial por estas herramientas también está relacionado con la búsqueda de productividad. Las compañías están incorporando soluciones de IA para automatizar procesos administrativos, generar contenidos, mejorar campañas de marketing, analizar datos, desarrollar software, atender consultas mediante asistentes virtuales y optimizar operaciones. En las pequeñas y medianas empresas, IDC identifica precisamente una tendencia hacia casos de uso pragmáticos que puedan implementarse con relativa rapidez y demostrar un retorno de inversión medible.
El potencial económico de esta transformación también comienza a reflejarse en sectores productivos. Un estudio presentado por la Secretaría de Economía, basado en información del Censo Económico 2024 del Inegi, encontró que la adopción de inteligencia artificial en la manufactura mexicana está asociada con 18.8% más producción y 5.4% mayores salarios, aunque el sector todavía se encuentra en una etapa temprana de incorporación de estas tecnologías.
La manufactura tiene especial relevancia para México porque representa alrededor de 20% del Producto Interno Bruto y 90% de las exportaciones, según el estudio difundido por la Secretaría de Economía. Esto significa que una mayor incorporación de IA podría tener efectos que trasciendan a las empresas tecnológicas y alcanzar industrias como la automotriz, electrónica, aeroespacial, alimentos, química y maquinaria.
La inversión privada también se complementa con proyectos de infraestructura tecnológica. En abril de 2026, el Gobierno de México anunció una inversión de 1,000 millones de dólares de Flex entre 2026 y 2028 para desarrollar centros de datos de inteligencia artificial en el país. El proyecto contempla generar más de 5 mil empleos directos, principalmente en Guadalajara, Aguascalientes y Ciudad Juárez.
Este tipo de inversiones resulta relevante porque la expansión de la inteligencia artificial requiere mucho más que programas y aplicaciones. Los modelos generativos necesitan centros de datos, capacidad de cómputo, almacenamiento, conectividad y suministro energético suficiente. Por ello, la llegada de infraestructura especializada puede convertirse en un factor de competitividad para México frente a otros mercados que buscan atraer inversiones relacionadas con la economía digital.
El crecimiento de la IA empresarial también plantea retos. Uno de ellos es garantizar que las compañías cuenten con información de calidad para entrenar o alimentar sus sistemas. IDC advierte que 36% de las empresas considera que el entrenamiento de la IA con información falsa o incorrecta se está convirtiendo en un problema importante para la calidad de los datos.
A esto se suma la necesidad de capacitar al personal. La adopción de inteligencia artificial no implica únicamente adquirir licencias o contratar plataformas, sino modificar procesos internos y preparar a los trabajadores para utilizar estas herramientas de manera eficiente. En este sentido, la transformación digital puede generar nuevas oportunidades laborales relacionadas con análisis de datos, programación, supervisión de modelos, ciberseguridad y gestión de sistemas de IA.
Otro desafío será medir si las inversiones realmente generan beneficios económicos. IDC estima que cerca de la mitad de los casos de uso impulsados por IA podrían no alcanzar sus objetivos de retorno de inversión durante 2026, debido principalmente a objetivos empresariales poco claros, dificultades de colaboración entre personas y sistemas, y problemas relacionados con la calidad de los datos.
Para las empresas mexicanas, esto significa que el monto destinado a inteligencia artificial será solamente una parte de la ecuación. La diferencia entre una inversión tecnológica y una inversión productiva dependerá de la capacidad para identificar procesos que puedan mejorar, establecer indicadores de desempeño y utilizar la IA como complemento de las capacidades humanas.
La tendencia, sin embargo, apunta hacia una mayor integración de estas tecnologías en la actividad empresarial. IDC sostiene que la IA está pasando de la etapa de experimentación hacia una fase de ejecución dentro de las organizaciones, mientras que las empresas buscan incorporar agentes y sistemas automatizados directamente en sus operaciones.
Con una inversión prevista de más de 775 millones de dólares en herramientas de inteligencia artificial generativa durante 2026, México se encuentra ante una nueva etapa de digitalización empresarial. El desafío será convertir ese gasto tecnológico en mayor productividad, mejores empleos y empresas más competitivas, particularmente en sectores estratégicos para la economía nacional.

